Eva tenía 4 años recién cumplidos cuando una serie de presuntas negligencias médicas nos la arrebataron. Decimos presuntas porque existe, pendiente de resolución judicial, una querella criminal por homicidio contra dos pediatras de La Coruña, que trabajan en el Hospital Modelo y tienen también sus propias consultas: el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Curiosas casualidades

La vida está llena de casualidades y/o coincidencias curiosas. Sobre todo cuando vives en una pequeña ciudad como la nuestra. Fijaros, el otro día, tecleando en Google el nombre del pediatra, Julio González Yebra-Pimentel, me encontré con esta coincidencia: existen tres importantes jueces con el apellido Yebra-Pimentel, que es un apellido poco común. Dos de ellos ejercen como magistrados en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (que tiene su sede en nuestra pequeña ciudad de La Coruña): Julio César Cibeira Yebra-Pimentel y Mª del Pilar Yebra-Pimentel Vilar. El otro fue, recientemente, juez de apoyo en el Tribunal Supremo y ahora está de asesor jurídico en la alcaldía de Vigo: Francisco González Yebra-Pimentel (coinciden ambos apellidos...). No tengo ni idea de si son parientes, pero, sin duda, la casualidad es bastante curiosa... 
 
 
Y qué coincidencia, que leyendo la revista del Colegio de Abogados de La Coruña, me encuentro con esta noticia sobre un curso de formación celebrado en el mismo mes en que fue dictado el Auto de archivo de las diligencias previas contra los presuntos pediatras responsables de la muerte de mi hija, Yebra-Pimentel y García Cabanas. Parece ser que dichas jornadas de formación fueron impartidas, entre otros, por el juez que dictó el auto de archivo, Carlos Suárez Mira, y por el abogado de uno de los pediatras, Gutiérrez Aranguren. Fíjate tú. Ese mismo mes nos archivan la causa por lo penal...
 
Aquí tenéis los recortes de la revista.
 
 
Creo en la justicia. Lo digo de verdad. Por eso he recurrido a ella. Lo que falla es el sistema que tenemos y quienes debiendo aplicarla con toda su dureza cuando deben hacerlo, no lo hacen. Me cuesta enormemente creer que los responsables de hacer que la justicia se cumpla sean capaces de dar la espalda a las víctimas y beneficiar a los culpables basándose en no sé muy bien qué. Sigo intentando digerir la idea de que no se vean claros indicios de criminalidad en la actuación de los pediatras que denunciamos. Ojalá no los hubiera. Ojalá mi hija hubiese fallecido porque no pudo superar la complicación que tuvo. Pero entonces, ¿por qué la médico forense, que es la perito del juzgado, dijo en su informe que los dos habían actuado mal? Aquí os dejo unos fragmentos de lo que respondió la forense a preguntas del juez:
 
Y con un Auto tan claro que ordena que haya juicio contra los dos pediatras ¿por qué se ordena el archivo?
 
Sólo espero que el Recurso de Amparo que hemos presentado ante el Tribunal Constitucional nos permita que se celebre ese juicio. Porque llevamos peleando 6 años para que así sea, para que se haga justicia. No pedimos tanto. Queremos un juicio justo. Queremos que si hubo un culpable por la muerte de Eva, que responda ante los tribunales, pero, sobre todo, ante nosotros. NOS LO DEBEN. Ya está bien. Queremos cerrar este capítulo tan doloroso de nuestra vida y no nos dejan. Que lo sepa todo el mundo: lo que nos pasó a nosotros y lo que nos están haciendo. Que cada uno quite sus propias conclusiones, yo tengo las mías muy claras. No pierdo la esperanza. Ojalá el Tribunal Constitucional aplique la justicia que Eva se merece. Os seguiré informando. Gracias por seguir ahí.

jueves, 24 de noviembre de 2016

La Justicia también llora


     El día que Eva murió pensamos que había sido porque ella no fue capaz de reaccionar bien al tratamiento que le habían pautado para subirle los niveles de sodio en sangre. Pero tras la lectura de su historia clínica, sospechamos que su fallecimiento se podía haber evitado y por este motivo presentamos una querella criminal contra los pediatras que la atendieron, Julio González Yebra-Pimentel y María del Carmen García Cabanas. Finalmente, tras casi seis años, la juez de instrucción dictó auto de apertura de juicio oral por considerar la existencia de indicios de criminalidad contra ambos pediatras y solo contra ellos.
 
     Durante el proceso de instrucción ambos pediatras se negaron a responder a nuestras preguntas acogiéndose a su derecho a no declarar. Empezamos mal.
 
La médico forense (que es la perito del juzgado) emitió un informe en el que afirmaba que la bajada de sodio que Eva sufrió tras ser operada de amígdalas y vegetaciones de forma satisfactoria, fue de tal entidad que se considera como muy grave, pues de no ser tratada correctamente, puede provocar a quien la padece la muerte, como finalmente aconteció. Además, recalca la forense, que el tratamiento pautado por el Dr. Pimentel fue erróneo por resultar escaso en cantidades y lento en el tiempo de administración. Incluso este doctor, afirma la forense, ordenó administrar un tipo de suero a la niña que todavía agravó más su estado, pues por su composición le provocó una mayor bajada de los niveles de sodio. Al no estar correctamente tratada, Eva empeoró y sufrió una convulsión a las 5 de la madrugada; el Dr. Pimentel, a pesar de ser avisado por la enfermera, decide que es suficiente administrar un relajante a la niña para que esa convulsión ceda, pero no acude al hospital a examinar su estado, ni a investigar los motivos de que haya empeorado, ni solicita analíticas para estudiar si el tratamiento que le pautó estaba produciendo el efecto esperado. Simplemente decide quedarse en su casa. No sabemos si reaccionó así porque al día siguiente tenía que entrar a trabajar en el Centro de Salud de Órdenes a las 8 de la mañana... El caso es que no acudió a ver a la niña y a la mañana siguiente el nivel de sodio todavía había bajado más.
 
     Entonces, esa mañana, se hace cargo de Eva la pediatra García Cabanas, quien a pesar de ver en las analíticas que el sodio de la niña había bajado en lugar de subir como se esperaba y resultaba necesario, opta por mantener el tratamiento. No sabemos si por no contradecir la orden médica de su compañero o por falta de pericia. Esta doctora informó a la familia de que los valores de sodio estaban recuperándose, cuando en realidad era mentira; tampoco nos dijo que Eva tuvo una parada cardiorespiratoria a media mañana; ni que el segundo TAC que se le realiza refleja un severo edema cerebral y por ello decide, por fin, remitirla al Hospital Materno Infantil de La Coruña, a donde los padres solicitamos en varias ocasiones (desde el principio) que se la trasladara, pero nos lo habían desaconsejado hasta ese momento. Hasta que ya no se podía hacer nada por Eva. Por no dar la cara, nos enviaron al Materno, haciéndonos creer esta doctora que Eva tenía un pequeño edema y que se lo iban a tratar para que se reabsorbiese sin problemas. Sin embargo, cuando llegamos al  Materno, nos contaron la verdad: Eva estaba en coma (no sedada, como nos dijo Cabanas) y tenía un edema cerebral irreversible, con lo que se determinó su muerte cerebral.
 
     Lo único bueno que hizo García Cabanas fue modificar correctamente el tratamiento pautado por Pimentel, puesto que a partir de ese momento el sodio de Eva sube (a 122 mEq/l). Lástima que lo hiciera tan tarde, pues para cuando lo modificó, nuestra niña ya tenía un edema irreversible. Pero parece evidente que si ese tratamiento de última hora, lo hubiera pautado Pimentel o Cabanas en cuanto se hizo cargo de la niña, el sodio se habría estabilizado antes de producirse el edema a última hora de la tarde y por lo tanto Eva se habría salvado.
 
     Pues bien, este auto del juez de instrucción que ordena se inicie juicio contra estos dos médicos, fue recurrido en apelación por ambos y ¿qué ha dicho el juez de la Audiencia? Que no ha quedado acreditado en el auto del juez instructor los indicios de culpabilidad de cada investigado (imputado) y que para no generarles indefensión, se ordena archivar la causa. Lo que no nos dice su Señoría es quién va a defender los intereses de mi hija, la víctima. Nos deja sin juicio. Pretende que el juez de instrucción juzgue en su auto a los pediatras, cuando esto corresponde al juez de lo penal. No le llegan los indicios que os acabo de relatar para ordenar que siga el proceso su curso y así poder depurar responsabilidades y culpabilidades. Quizás para comprenderlo mejor tendré que acudir a un curso de esos que da su Señoría en compañía del letrado de Pimentel, el Sr. Gutiérrez Aranguren...
 
     En fin, que La Coruña es muy pequeña. La Justicia existe, el problema es que quien tiene que aplicarla no lo hace. Pero como podréis imaginar, no nos rendimos y seguimos adelante.
      Querida Eva, seguiremos luchando en tu memoria. Te lo debemos. La vida te devuelve aquello que das.
     Nos queda el Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional. Así que todavía no celebren nada señores pediatras porque la justicia llora hoy, pero quien ríe último, ríe mejor.