Eva tenía 4 años recién cumplidos cuando una serie de presuntas negligencias médicas nos la arrebataron. Decimos presuntas porque existe, pendiente de resolución judicial, una querella criminal por homicidio contra dos pediatras de La Coruña, que trabajan en el Hospital Modelo y tienen también sus propias consultas: el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.
Mostrando entradas con la etiqueta hiponatremia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hiponatremia. Mostrar todas las entradas
viernes, 22 de marzo de 2019
Vídeo resumen del caso de Eva
Hay mucha gente que no sabe exactamente lo que le sucedió a Eva. Por eso hoy comparto con vosotros un vídeo muy cortito resumiendo todo mucho. Si queréis preguntarme algo más, os responderé encantada. Ojalá conociendo este caso, no se repita nunca más nada similar. #PorEva #Justiciaya
lunes, 30 de abril de 2018
El triste desenlace evitable
30 de abril de 2.010 - Día 2
Continúo compartiendo con vosotros el caso de mi hija Eva porque, aunque resulta muy doloroso recordar estos momentos, creo que es importante dar cuanta más información, mejor. De esta forma pretendo que se conozcan todos los datos que yo tengo y que me hacen luchar porque se haga justicia y también, no lo voy a negar, me sirve de desahogo.
Tras la nula intervención del pediatra Julio González Yebra-Pimentel, al día siguiente se hace cargo una nueva doctora: María del Carmen García Cabanas.
Esta pediatra ordena (por fin) una nueva analítica de sangre y de orina y observa que los valores de sodio de Eva, tras el tratamiento pautado por Pimentel, no solo no se recuperan, sino que descienden todavía más. Y tras esto ¿cómo decide actuar Cabanas? Pues inexplicablemente mantiene el mismo suero que le estaba provocando mayor bajada de sodio y el mismo tratamiento escaso en cantidades que el prescrito por Pimentel.
Supongo que no se atrevió a cambiar el tratamiento que pautó un compañero y que tiene más experiencia (aunque solo sea por edad) que ella. Pero con semejantes resultados: la niña sigue mal y el sodio lo tiene aún más bajo, debería de habernos hecho caso cuando a ella también le solicitamos el traslado al hospital Materno. Sin embargo, se negó, nos lo desaconsejó y la creímos; confiamos en ella y su consejo. Eva volvió a tener más convulsiones, una delante de mi cuando la fui a ver a la UCI. No volví a verla despierta nunca más.
Eva sufrió una parada respiratoria y la tuvieron que intubar. A nosotros Cabanas nos dijo que era para que estuviera más cómoda y tranquila, no que hubiese tenido una parada. Nos dijo que estaba recuperando lentamente los valores de sodio, pero la historia clínica nos demostró que mentía descaradamente porque esos valores bajaron. Cuando por la tarde del sábado vio que la niña había empeorado, ordenó realizarle una TAC cerebral para comprobar posible edema y a las 5 de la tarde fue cuando cambió la medicación de forma radical: pautó un nuevo suero y le empezó a administrar unas cantidades de sodio adecuadas. A partir de ahí los niveles comenzaron a subir pero Eva seguía sin despertar. Ordenó una segunda TAC y aunque esta prueba indicaba que tenía un severo edema cerebral, a nosotros nos dijo que había ¨indicios¨ de edema y que la iba a trasladar al Materno porque allí se lo tratarían mejor. El médico forense reconoce en su informe que García Cabanas pautó un tratamiento incorrecto al principio y que luego lo modificó, pero ya era tarde. Ya había edema cerebral, el cual resultó ser irreversible.
No quiero recordar el escalofrío que me recorrió el cuerpo cuando llegamos al Materno y nos dicen que Eva está muy grave, que estaba en coma y al borde de la muerte. Se nos cayó el alma a los pies. A nosotros Cabanas nos dijo que los valores estaban subiendo y que había indicios de edema pero que allí se lo tratarían y entonces se recuperaría. Estoy segura de que Eva ya ingresó con muerte cerebral, pero ella no se atrevió a decírnoslo. Le realizaron una última prueba para comprobar el estado cerebral de Eva (una TAC con contraste) y nos confirmaron la peor de las noticias que jamás nos esperábamos: muerte cerebral. No había nada que hacer. También sigo esperando a que esta señora nos pida perdón y actúe en consecuencia. Cuando las cosas se hacen mal, hay que dar la cara y no esconderse. Nos lo deben. Se lo deben a Eva. Hay que ser consecuente con nuestros propios actos o ¿es que no tienen conciencia?.
A los pocos minutos, todavía en shock, nos preguntaron si queríamos donar sus órganos. Mi marido y yo nos miramos a los ojos y no tuvimos que decir nada más. ¡Por supuesto! Entonces se activaron los protocolos para donarlos y se mantuvo el cuerpo de Eva con vida hasta que estuvo todo preparado para llevar a cabo la donación. Por eso la fecha de fallecimiento que consta es el día 1 de mayo y no el 30 de abril.
Cuatro niños viven hoy gracias a nuestra pequeña Eva. Qué alegría tan grande debieron sentir cuatro familias. Mi hija se fue dando vida a cuatro niños. Su corazón fue a parar a uno en Madrid al que le quedaban horas de vida. Me reconforta, me enorgullece y me hace sentir mejor. No podía ser de otra forma. Eva era una niña buena, alegre y que resultó ser generosa hasta el final de su existencia. Una existencia corta pero maravillosa, que nos ha enseñado a muchos a vivir la vida de forma más intensa y bondadosa.
Gracias hija mía. Gracias mi querida Eva. Solo las grandes personas dejan huellas imborrables.
domingo, 29 de abril de 2018
Así empezó el principio del fin
29 de abril de 2.010 - Día 1
Por fin había llegado el día de quitar "esas bolillas" de la garganta que tanta lata nos daban. Eva estaba tranquila y, como siempre, feliz y sonriente.
Vinieron a buscarte a la habitación para bajarte a quirófano y allá te fuiste. Con tu inseparable peluche de Mickey y tu también inseparable sonrisa. La última que yo te vi. La que siempre tendré grabada en mi retina. Preciosa. Enorme. Inolvidable.
Nos dijeron que la operación había salido muy bien y enseguida te subieron a la habitación. Estabas despierta pero dolorida y adormilada. Pusimos dibujos en la tele. Hablamos un poco; más yo que ella. Le dolía la garganta. Pero por la tarde empezaron los vómitos y poco a poco estaba más adormilada. "Es normal", me dijeron. Pero Eva no mejoraba. No se recuperaba. Mi sexto sentido me decía que algo no iba bien. Empezaron los espasmos. Eran pequeños, como cuando te estás quedando dormido y despiertas bruscamente con la sensación de que te caes de la cama.¨Es normal¨, volvió a decirme la enfermera. Pero resultó ser que no. A Eva le bajaron los niveles de sodio y sufrió una hiponatremia. Tuvo una fuerte convulsión mantenida, como un ataque epiléptico, y entonces la enfermera por fin llamó a un médico. Eran las diez de la noche y ya no quedaban más que los que estaban en urgencias. Le dieron un relajante muscular para que la convulsión cediera y se le hizo un análisis de sangre completo. Al poco tiempo llegó el otorrino que la había operado y el pediatra que estaba de guardia esa noche y que se haría cargo de Eva; pues el otorrino no podía tratar la bajada de sodio porque no corresponde a su especialidad.
Cuando llegó el resultado de la analítica de sangre, los valores de sodio eran muy bajos.
El pediatra Julio González Yebra-Pimentel nos comunicó que se le iba a aportar sodio para que lo fuera recuperando poco a poco y que mañana estaría mucho mejor. Quería dejar a Eva en la misma habitación, en una planta sin atención médica. Nosotros (sus padres) pedimos su traslado al Hospital Materno Infantil porque sabemos que cuando las cosas se complican, allí se van los niños para ser tratados de forma específica. ¡Me moría si Eva volvía a convulsionar! No quería tener que volver a salir a gritos de la habitación llamando por un médico. Entonces el doctor Pimentel nos dijo que podía ingresarla en la UCI de allí (que es de adultos) para que así nos quedáramos más tranquilos. Le pautó un tratamiento para que se le administrara a Eva y se marchó a su casa, a pesar de ser el pediatra de guardia nocturna de ese día. Dejó su móvil apuntado para que le llamaran por si había alguna incidencia.
Tenemos dos informes médicos, uno de una pediatra y otro de un neurólogo, que dicen que el tratamiento pautado por Yebra-Pimentel fue MUY escaso en cantidad y a MUY largo tiempo. El médico forense, el que se nombra por el juzgado para que emita un informe médico de forma objetiva, también lo reconoció de la siguiente manera:

Es decir, el doctor Pimentel no solo le pautó a Eva un tratamiento incorrecto, sino que además agravó su estado porque el suero que le ordenó administrar está contraindicado en hiponatremias porque hace que el sodio baje más. Al tratarse de una hiponatremia GRAVE debería de haberse quedado en el hospital y haberle realizado más analíticas para comprobar que Eva iba recuperando los niveles de sodio, pero se fue a su casa. Difícil ver la gravedad desde allí.
A las 5 de la mañana Eva vuelve a convulsionar. Pimentel había ordenado darle un relajante muscular en caso de que ello sucediera. La enfermera le llama y le avisa de este agravamiento, tras casi diez horas desde que se le empezó a dar el tratamiento que, según Pimentel, iba a hacer que Eva estuviese mejor a la mañana del día siguiente. Y ¿qué hizo este pediatra? Pues se limitó a preguntar si la convulsión había cedido con el relajante y la respuesta fue obvia, claro que cedió, para eso sirve el relajante. Pero una cosa es tratar la convulsión y otra muy distinta y más importante es tratar lo que origina que se vuelva a producir tras diez horas con tratamiento. ¿No será que la medicación no surte el efecto esperado o que te has equivocado, Pimentel? Tampoco pidió que se le hiciera una nueva analítica. No hizo nada. Supongo que algo tendrá que ver que al día siguiente tenía que entrar a trabajar en un centro de salud a las 8 de la mañana. Desde luego, si no acudió a ver a Eva al hospital, no solo no se preocupó por ella, sino que no hizo bien su trabajo. La vida de mi hija en sus manos y la dejó escapar... Qué impotencia y qué tristeza tan grande...
Hoy hace 8 años de ese 29 de abril. Hoy hace 8 años que disfruté de la última sonrisa de mi hija. Hoy opino y cuento lo que sucedió porque tengo derecho a hacerlo y vosotros a saberlo. Si os encontráis en una situación similar, sabréis que puede tratarse de una hiponatremia y que puede acabar muy mal si no se trata de forma correcta y a tiempo. Sabiendo lo que os he contado, espero que médicos y pacientes lo tengan en cuenta y que no se repita JAMÁS una negligencia similar. También, 8 años después, sigo esperando a que Pimentel me pida perdón. Pidió disculpas por no haber sabido ver la gravedad, pero no pidió perdón.
Por Eva, porque Eva podría haber sido cualquiera de vosotros. Jamás pensé que me iba a suceder algo semejante. La vida te cambia en un segundo. No dejéis de disfrutarla.
jueves, 24 de noviembre de 2016
La Justicia también llora
El día que Eva murió pensamos que había sido porque ella no fue capaz de reaccionar bien al tratamiento que le habían pautado para subirle los niveles de sodio en sangre. Pero tras la lectura de su historia clínica, sospechamos que su fallecimiento se podía haber evitado y por este motivo presentamos una querella criminal contra los pediatras que la atendieron, Julio González Yebra-Pimentel y María del Carmen García Cabanas. Finalmente, tras casi seis años, la juez de instrucción dictó auto de apertura de juicio oral por considerar la existencia de indicios de criminalidad contra ambos pediatras y solo contra ellos.
Durante el proceso de instrucción ambos pediatras se negaron a responder a nuestras preguntas acogiéndose a su derecho a no declarar. Empezamos mal.
La médico forense (que es la perito del juzgado) emitió un informe en el que afirmaba que la bajada de sodio que Eva sufrió tras ser operada de amígdalas y vegetaciones de forma satisfactoria, fue de tal entidad que se considera como muy grave, pues de no ser tratada correctamente, puede provocar a quien la padece la muerte, como finalmente aconteció. Además, recalca la forense, que el tratamiento pautado por el Dr. Pimentel fue erróneo por resultar escaso en cantidades y lento en el tiempo de administración. Incluso este doctor, afirma la forense, ordenó administrar un tipo de suero a la niña que todavía agravó más su estado, pues por su composición le provocó una mayor bajada de los niveles de sodio. Al no estar correctamente tratada, Eva empeoró y sufrió una convulsión a las 5 de la madrugada; el Dr. Pimentel, a pesar de ser avisado por la enfermera, decide que es suficiente administrar un relajante a la niña para que esa convulsión ceda, pero no acude al hospital a examinar su estado, ni a investigar los motivos de que haya empeorado, ni solicita analíticas para estudiar si el tratamiento que le pautó estaba produciendo el efecto esperado. Simplemente decide quedarse en su casa. No sabemos si reaccionó así porque al día siguiente tenía que entrar a trabajar en el Centro de Salud de Órdenes a las 8 de la mañana... El caso es que no acudió a ver a la niña y a la mañana siguiente el nivel de sodio todavía había bajado más.
Entonces, esa mañana, se hace cargo de Eva la pediatra García Cabanas, quien a pesar de ver en las analíticas que el sodio de la niña había bajado en lugar de subir como se esperaba y resultaba necesario, opta por mantener el tratamiento. No sabemos si por no contradecir la orden médica de su compañero o por falta de pericia. Esta doctora informó a la familia de que los valores de sodio estaban recuperándose, cuando en realidad era mentira; tampoco nos dijo que Eva tuvo una parada cardiorespiratoria a media mañana; ni que el segundo TAC que se le realiza refleja un severo edema cerebral y por ello decide, por fin, remitirla al Hospital Materno Infantil de La Coruña, a donde los padres solicitamos en varias ocasiones (desde el principio) que se la trasladara, pero nos lo habían desaconsejado hasta ese momento. Hasta que ya no se podía hacer nada por Eva. Por no dar la cara, nos enviaron al Materno, haciéndonos creer esta doctora que Eva tenía un pequeño edema y que se lo iban a tratar para que se reabsorbiese sin problemas. Sin embargo, cuando llegamos al Materno, nos contaron la verdad: Eva estaba en coma (no sedada, como nos dijo Cabanas) y tenía un edema cerebral irreversible, con lo que se determinó su muerte cerebral.
Lo único bueno que hizo García Cabanas fue modificar correctamente el tratamiento pautado por Pimentel, puesto que a partir de ese momento el sodio de Eva sube (a 122 mEq/l). Lástima que lo hiciera tan tarde, pues para cuando lo modificó, nuestra niña ya tenía un edema irreversible. Pero parece evidente que si ese tratamiento de última hora, lo hubiera pautado Pimentel o Cabanas en cuanto se hizo cargo de la niña, el sodio se habría estabilizado antes de producirse el edema a última hora de la tarde y por lo tanto Eva se habría salvado.
Pues bien, este auto del juez de instrucción que ordena se inicie juicio contra estos dos médicos, fue recurrido en apelación por ambos y ¿qué ha dicho el juez de la Audiencia? Que no ha quedado acreditado en el auto del juez instructor los indicios de culpabilidad de cada investigado (imputado) y que para no generarles indefensión, se ordena archivar la causa. Lo que no nos dice su Señoría es quién va a defender los intereses de mi hija, la víctima. Nos deja sin juicio. Pretende que el juez de instrucción juzgue en su auto a los pediatras, cuando esto corresponde al juez de lo penal. No le llegan los indicios que os acabo de relatar para ordenar que siga el proceso su curso y así poder depurar responsabilidades y culpabilidades. Quizás para comprenderlo mejor tendré que acudir a un curso de esos que da su Señoría en compañía del letrado de Pimentel, el Sr. Gutiérrez Aranguren...
En fin, que La Coruña es muy pequeña. La Justicia existe, el problema es que quien tiene que aplicarla no lo hace. Pero como podréis imaginar, no nos rendimos y seguimos adelante.
Querida Eva, seguiremos luchando en tu memoria. Te lo debemos. La vida te devuelve aquello que das.
Nos queda el Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional. Así que todavía no celebren nada señores pediatras porque la justicia llora hoy, pero quien ríe último, ríe mejor.
jueves, 11 de junio de 2015
Reclamación al Hospital Modelo - Parte II
Recientemente nos hemos enterado de que el Hospital Modelo ha cambiado de gerencia. Ahora todo el grupo hospitalario (el H. Modelo, el H. Belén y demás centros de especialidades) pertenece a HM Hospitales. Vienen de Madrid y han realizado una gran inversión en mejorar sus instalaciones y servicios, pero se "olvidaron" de una importante cuestión: tienen trabajando en sus instalaciones a dos pediatras imputados por homicidio de una niña de 4 años por presunta negligencia médica.
Con nuestro reciente Auto judicial en la mano, en el que su señoría acusa a Julio González Yebra-Pimentel, a María del Carmen García Cabanas y también al Hospital Modelo de homicidio por imprudencia, nos decidimos a comunicar a la nueva directiva el estado actual del proceso judicial y a reclamar un total de seis cuestiones que entendemos que el hospital debe mejorar, según nuestra propia experiencia tras el fallecimiento de nuestra hija en sus instalaciones.
Resumiendo todo mucho: nos recibieron en una reunión personal la actual gerente del H. Modelo, la Dra. Sonia Pedredo Castro, que apenas se pronunció, y el Director General del Grupo HM, Juan Abarca Cidón. Expusimos nuestro caso y pedimos encarecidamente que, de todo cuanto solicitábamos en nuestro escrito-reclamación, lo más importante para nosotros era que tomasen la inmediata decisión de expulsar del Hospital a los dos pediatras mencionados. Existe ya un Auto del Juez acusándolos, el H. Modelo es una empresa privada que debe adoptar, y PUEDE HACERLO, aquéllas decisiones que redunden en un mejor servicio y atención a sus pacientes. Si la intención de esta nueva gerencia es la de mejorar el servicio prestado hasta ahora por el Hospital, no deberían de tener inconveniente en prescindir de estos dos presuntos homicidas. Además, LA JUSTICIA NO SÓLO LA PUEDEN APLICAR LOS JUECES. Esa excusa de que es un magistrado el que debe decidir en este asunto, es una excusa barata y cobarde. Sobre su empresa, Sr. Abarca, decide usted.
Ya sabemos que no hay sentencia, ni la habrá en mucho tiempo. Hay que ser realistas, llevamos cinco años esperando por ella y cuando la tengamos se puede recurrir en diferentes instancias, lo que prolongará nuestra espera por una sentencia firme, tanto, que al menos Pimentel estará jubilado. Y mientras no llega esa sentencia, estos pediatras siguen ejerciendo su trabajo y viviendo como si nada hubiese pasado... Cualquier empresa privada no te admitiría como trabajador en su plantilla si sabe que tienes un proceso penal pendiente. ¿Contratarías a una cajera si se ha presentado contra ella una denuncia por robo? ¿Una cuidadora de niños imputada por malos tratos infantiles? ¿Un pediatra acusado por homicidio por negligencia médica?. ¡Por supuesto que no!
También es cierto que hay casos de negligencias médicas que resultan dudosos, ambiguos, con muchos peros. No se pueden tomar decisiones a la ligera, es cierto. Por eso les pedimos que estudiaran el caso concreto de Evita. Hay tantos indicios claros y evidentes de que las cosas se hicieron mal, que un Director General y su Gerente (ambos médicos) pueden apreciar sin dudar la mala actuación de estos dos pediatras. Igual que lo ha hecho un juez al dictar Auto de apertura de Juicio Oral. ¡Qué estamos hablando de responsabilidad penal, no sólo de responsabilidad civil!. Muy pocos casos de negligencia médica se siguen por vía penal. ¿Por qué? Porque muy pocos presentan evidencias tan claras de culpabilidad como el de Eva.
Durante esa reunión se habló de todo esto y el argumento del Sr. Abarca fue, principalmente, que esperaría a la sentencia del juez, que la toma de esa decisión que nosotros le pedíamos le suponía un desembolso económico demasiado elevado. ¡Vaya! Pues fíjate tú, ahora resulta que es una cuestión económica. Si existe una sentencia no tiene que pagarles indemnización, claro, pero mientras no la haya ¿qué pasa? Evidentemente le da igual si estos tipos continúan metiendo la pata y si nuestra hija falleció por la negligencia de dos empleados de su hospital. Lo importante es el dinero que les tendría que pagar de indemnización. Eso es lo que le duele. Claro Eva no era su hija, no la conocía de nada. Pero es que incluso se permitió el lujo de aconsejarnos que "pasáramos página", que dejáramos a la justicia actuar y que siguiéramos viviendo. Pues claro que seguimos viviendo, intentando transmitir felicidad a nuestros otros dos hijos y a quienes nos rodean. Pero ¿pasar página? Sr. Abarca ¡¡qué me han matado a mi hija por ineptos y por actuar con absoluta negligencia!! ¿Cómo voy a olvidarme de todo hasta que la justicia dicte sentencia? Y hasta entonces ¿aquí no ha pasado nada? SE PUDO HABER EVITADO y esa carga la llevaremos siempre en nuestro corazón. Ni siquiera una sentencia nos quitará ese dolor. Pero por lo menos que la vida de estos dos pediatras no continúe sin consecuencias para ellos. Que llevan 5 años como si nada y ¡¡NO PUEDE SER!!
Estamos hartos de esperar, de que quien puede hacer algo no lo haga. De encontrarnos gente como usted que pretende defender lo indefendible por corporativismos deleznables o por el vil dinero. Basta ya de que los errores sólo los paguen las víctimas.
Terminamos repitiendo lo que ya le comentamos en su momento al Sr. Abarca:
"Por un hijo se llega a hacer aquello que nunca imaginamos. Nuestros hijos son el mayor logro de nuestra vida, la razón de ser de nuestra existencia".
domingo, 21 de diciembre de 2014
Callando bocas
Hace unos meses, cuando tan sólo faltaba la declaración de un testigo, nos informaron desde el juzgado del cambio de juez instructor en el caso de Eva. En ese momento pensamos que esto supondría un mayor retraso en la marcha del proceso, pero no fue así. La nueva magistrada nos prometió estudiar nuestro caso a fondo y emitir auto a la mayor brevedad posible para, así, cerrar la fase de instrucción de una vez por todas. Y así lo hizo, cumplió su palabra y consiguió darle la celeridad que el anterior juez instructor no logró. Así que, después de todo, el cambio de magistrado resultó ser beneficioso.
Pues bien, para que todos podáis entender un poco todo esto, de forma muy breve os contamos cómo es el desarrollo de un proceso penal: primero presentamos la querella criminal ante el juzgado de instrucción. Si el juez instructor aprecia posibles indicios delictivos, dará comienzo la fase de instrucción, esto es, se inicia una investigación en la que cada parte, querellantes y querellados, aportarán los medios de prueba que estimen oportunos para sus intereses; y el propio juez y el Fiscal, también podrán solicitar más pruebas, como informes técnicos, declaración de testigos, escritos, documentos, grabaciones de imagen o de voz, etcétera.
Cuando el juez instructor considere que ya tiene datos suficientes para emitir una valoración de toda la investigación realizada, dictará un Auto del cual se pueden derivar dos acontecimientos: que se archive el procedimiento por falta de pruebas que evidencien la comisión del delito; o bien decidir la apertura de juicio oral porque confirma la existencia de indicios delictivos. En este último caso, toda la investigación realizada por el juez instructor se traslada al Juzgado de lo Penal que corresponda según reparto, y entonces se celebrará juicio y se dictará la correspondiente sentencia por parte del juez de lo penal.
Nosotros, por fin, ya tenemos AUTO DE APERTURA DE JUICIO ORAL contra el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y contra la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.
Nos ha parecido un auto breve (sólo tiene tres folios) pero muy bien redactado, por su claridad y contundencia. Su señoría ha captado perfectamente todo, obviando lo no interesante del asunto, y prestando especial atención a los informes médicos aportados por todas las partes.
Nuestra hija Eva, como ya sabéis algunos, fue operada en el Hospital Modelo de La Coruña para extirparle amígdalas y vegetaciones el 28 de Abril de 2.010. A pesar de que la operación en sí fue realizada con éxito, al cabo de unas horas se complicó su estado de salud como consecuencia de una bajada de sodio brutal, conocida esta severa dolencia como hiponatremia. La dirección del Modelo decidió avisar al pediatra Pimentel esa noche, y al día siguiente se encargó la Dra. Cabanas de seguir tratando a Eva. Tal y como dice el auto "el tratamiento prescrito por los facultativos JULIO GONZÁLEZ YEBRA-PIMENTEL y MARÍA DEL CARMEN GARCÍA CABANAS que estuvieron a cargo de la menor fue escaso en cantidades y de muy lenta administración, hubiera sido preciso un seguimiento estricto para evaluar la corrección de dicho parámetro analítico y al persistir la sintomotalogía clínica (de lo que se dio cuenta a las cinco de la madrugada) realizar una reevaluación médica de la niña, incluyendo pruebas analíticas". Dice además que "en todo caso debieron realizarse controles clínicos y de laboratorio repetidos para evitar lo que finalmente sucedió". Fijaros en la expresión PARA EVITAR LO QUE FINALMENTE SUCEDIÓ... Duele...y mucho. Termina la magistrada diciendo que "cuando se pautó el tratamiento correcto ya era tarde".
Pues ahora, como dice el título de esta entrada, a callar bocas, esas que tan avispadas como crueles han intentado defender a los presuntos culpables de la muerte de Eva con argumentos tan faltos de verdad como llenos de hipocresía. Ahora ya no es sólo su familia la que cree que Eva falleció por la negligencia de Pimentel y Cabanas, ahora también hay un juez que así lo considera. Esperaremos al juicio y a la sentencia para que se confirme su culpabilidad y esperamos que entonces los presuntos homicidas den la cara y terminen en la cárcel e inhabilitados por mucho tiempo.
Gracias por habernos leído, por seguir ofreciéndonos vuestro apoyo y vuestros ánimos. Gracias en nombre de Eva y toda su familia y amigos. Todavía queda camino por delante y nos hacéis mucha falta.
Etiquetas:
Carmen García Cabanas,
Defensor del paciente,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
Julio González Yebra-Pimentel,
Negligencias médicas,
proceso judicial
martes, 30 de abril de 2013
Incompetencia y soberbia - Capítulo II
Cuando le diagnosticaron
a Eva, hace hoy 3 años, muerte cerebral, pensamos que no había sido
capaz de reaccionar como se esperaba al tratamiento que le dieron en
el Hospital Modelo de La Coruña por parte de los pediatras Pimentel
y García Cabanas.
Pero cuando pedimos su
historia clínica, consultamos por internet y confirmamos con
especialistas la actuación de estos dos médicos, nos quedamos
sorprendidos y destrozados al comprobar que nuestra pequeña Eva no
tenía que haberse ido, se podía haber evitado el fatal desenlace. Y
eso es terriblemente duro y cruel.
Por este motivo nos
decidimos a presentar una querella criminal por presunto homicidio
contra Julio González Yebra-Pimentel y Carmen García Cabanas. Y
precisamente por la claridad con la que hemos visto la negligencia
con la que han actuado ambos, la actitud tan cobarde que han tenido
en el Juzgado negándose a contestar a nuestras preguntas,
precisamente por eso damos sus nombres completos. Sus pacientes o
potenciales pacientes deben conocer el caso de Eva y luego que cada
uno decida lo que quiere hacer, pero la gente debe saber lo que hay.
A mi me gustaría haberlo sabido hace tres años...
Cualquiera puede teclear
en internet "hiponatremia severa" y leer que ésta debe ser tratada en
las primeras horas (2-4 h.) y con un control exhaustivo para asegurar
la eficacia del tratamiento pautado: TAC craneal, análisis seriados
de sangre, de orina,... Bien, pues el doctor Pimentel la dejó
ingresada en una UCI sin médico presente y sin ningún
tipo de control. Pero es que aún encima, cuando la niña empeora
con una nueva convulsión a las 5 de la mañana, la enfermera llama a
Pimentel y éste decide seguir con el mismo tratamiento (cuando era
obvio que no estaba consiguiendo el efecto esperado), no ordena
ninguna analítica, ni nada similar, y NO ACUDE al hospital a
ver a nuestra hija, su paciente. Además de que el tratamiento
que le mandó administrar a la niña fue escaso en cantidad y en
tiempo de administración. Vamos, que no dio ni una. Para los más
curiosos, os dejo este enlace tan representativo de un caso muy
similar pero con final feliz:
Esto sucedió durante la
madrugada del 29 al 30 de abril, por la mañana del día 30 entra la
doctora Carmen García Cabanas. Esta señora siguió la estela dejada
por Pimentel, continuó administrando un tratamiento escaso y por
tanto inútil para revertir la hiponatremia. Pero es que además se
dedicó a mentir una y otra vez, impidiéndonos ser conscientes de la
real gravedad del estado de Eva: nos ocultó la parada
cardiorespiratoria que sufrió a media mañana; nos dijo que estaba
recuperando los niveles de sodio, cuando incluso llegaron a bajar más
que nunca; nos dijo que la niña estaba inconsciente porque estaba
sedada por la medicación, cuando en realidad estaba en coma; nos
justificó el traslado al Hospital Materno porque dijo que había
indicios de edema cerebral, cuando en realidad el edema era de tal
entidad que en el Materno nos informaron de la muerte cerebral de
Eva... Toda una mentirosa sin escrúpulos y otra incompetente
cobarde como Pimentel.
Con lo fácil que habría
sido ordenar el traslado de Eva al Hospital Materno, donde cuentan
con una UCI adaptada para niños y con médicos presenciales, que sin
duda habrían sabido administrar el tratamiento adecuado y hacerle el
seguimiento preciso para garantizar la recuperación de Eva... Mira
que les pedimos veces que la mandaran allí. Pero no, primero se negó
Pimentel y luego Cabanas. Decían que estaba controlada, que el
tratamiento era sencillo y que no convenía trasladarla para evitarle
un trastorno innecesario. ¿Por qué actuaron con tanta tranquilidad
y con tanta desidida y mentira? El título de esta entrada creo que
puede servir de respuesta.
Como sé que nos leen...
Doctor Pimentel, Doctora Cabanas y Doctor Rodríguez Núñez
(anestesista), den la cara, digan la verdad y que la justicia decida
si son o no culpables. Nos lo deben a la familia, pero sobre todo a
Eva. Si tienen conciencia y algo de humanidad deberían cambiar su
actitud en el juzgado. Nosotros no podemos cambiar la nuestra,
estamos tremendamente dolidos y cabreados por su falta de
profesionalidad, pero, sobre todo, por su falta de honestidad. Y al
Hospital Modelo (también el Hospital Belén, que de hecho es donde
estos individuos siguen ejerciendo), una vez más, pedimos que se
posicione junto al paciente, ya que dicen es a quien se deben, y no
permitan que estos tres médicos continúen trabajando en sus
instalaciones.
Gracias a todos los que
nos habéis leído hasta aquí.
Etiquetas:
Carmen García Cabanas,
Defensor del paciente,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
Julio González Yebra-Pimentel,
Negligencias médicas
lunes, 29 de abril de 2013
Hace 3 años - Capítulo I
Hoy hace 3 años que
nuestra Evita acudía al Hospital Modelo de La Coruña para ser
operada de amígdalas y vegetaciones. No estaba nerviosa, no tenía
miedo; al contrario, estaba feliz porque al fin le iban “a quitar
las bolillas” que tanta lata le deban. Esperamos en la sala de
espera para que nos dieran habitación; y allí, como siempre, hizo
“amigos” hablando y hablando, su gran especialidad.
Unos días antes hicimos
las típicas pruebas del preoperatorio. Casi iba yo más nerviosa que
ella...
- Eva, ahora te van a poner unas pegatinas por el pecho con unos cables, es para saber qué tal late tu corazón, pero no te preocupes que no hace daño, eso sí, tienes que estar muuuuy quieta y calladita ¿podrás?.
- ¿Mucho tiempo?
- No, un ratito.
Lo hizo fenomenal.
- Ahora te van a poner una especie de pulsera grande en el brazo que se va a hinchar como un globo y te va a apretar mucho el brazo, pero tú tranquila que enseguida deja de apretar.
- ¿Y si explota?.
- Nooooo, no te preocupes.
Ni se inmutó.
- Ahora toca hacerle una foto al cuerpo por dentro. Sólo tienes que estar muy quieta otra vez ¿vale?.
- ¿Sonrío?.
- No hace falta, pero si quieres...
Muy bien, prueba también
superada. Ahora viene la peor parte -pensé- el análisis de
sangre...
- Bueno, ahora toca un pinchacito en el brazo, Eva. Te ponen una goma un poco apretada en el bracito y te pican; duele un poquitito, como un pellizco, pero si estás quietita y te portas bien, pasará pronto y luego de premio nos vamos a desayunar algo muy rico. Tienes que ir tú sola con una enfermera, yo te espero aquí, pero como eres muy valiente, seguro que lo vas a hacer requetebien.
Yo la escuchaba hablar
con las enfermeras, como una cotorrilla:
- ¿Cómo te llamas? -oigo que le preguntan.
- Me llamo Eva, tengo 4 años y me van a sacar las bolillas.
Cuando la vi salir
corriendo, con una sonrisa de oreja a oreja... ¡¡aluciné!!.
- ¡¡¡Mira, mami, me han puesto una tirita y no me ha dolido nada de nada!!!
- ¡¡¡Ay, mi niña, pero qué valiente has sido!!!
Hasta salió la enfermera
a darme la enhorabuena por lo bien que se había portado y a decirme
que era muy simpática. Pues claro, una vez más, “haciendo
amigos”.
Por fin nos dieron la
habitación. Cuando la vinieron a buscar para bajar al quirófano,
sin saberlo, me estaba despidiendo de su sonrisa. Fue la última vez
que la vi sonreir. Iba subida en la cama, con su inseparable peluche de
Mickey Mouse al lado y con el mando para accionar la cama en la mano, a
modo de volante. Quien vino a recogerla le dijo que tenía que
conducir ella dándole a los botones para girar a un lado o al otro.
Se fue feliz. Con su sonrisa...
Cuando nos llamaron a la
habitación para decirnos que todo había salido bien, no sabíamos
que el anestesista, José Luis Rodríguez Núñez (que continúa
trabajando en el Modelo), le administró un suero durante la
intervención que está proscrito por la inmensa mayoría de la
doctrina científica en operaciones a niños, por las frecuentes
complicaciones que ocasiona. En el caso de Eva un SIADH, que devino
en una bajada de sodio en sangre muy grave (hiponatremia severa).
Llegó a la habitación
dolorida y adormilada, pero bien. Vimos “Bucea Olly”, “Bob
Esponja” y algún dibujito más en la tele. Pero al cabo de unas
horas, en lugar de ir a mejor, cada vez estaba más ausente, más
arreactiva, como ida. Ese día a las 21:30 h. empezó nuestra
terrible pesadilla.
De ese 29 de abril me
quedo con su valentía, una lección para todos los miedicas que
tenemos que ir al médico o a hacernos pruebas; me quedo con el
recuerdo de su inocencia, su sempiterna alegría y, cómo no, de su
última maravillosa sonrisa.
Pase el tiempo que pase,
el recuerdo de nuestra Evita estará vivo y muy presente en nuestra
mente y en nuestro corazón SIEMPRE... ¡¡SIEM-PRE!!.
jueves, 19 de julio de 2012
[Prensa] Pediatría: Imputan a un anestesista por la muerte de una niña en A Coruña tras una intervención de amígdalas
Los padres afirman que el suero que se empleó no se aplica en operaciones pediátricas
A CORUÑA, 19 Julio 2012. Lainformación.com
Un anestesista (José Luis Rodríguez Núñez) ha sido imputado en relación con la causa abierta en un juzgado de A Coruña por la muerte de una niña de cuatro años tras una operación de amígdalas y vegetaciones, en mayo de 2010, según informan los padres en un comunicado. En él, aseguran que el suero que le suministraron no se emplea en operaciones pediátricas.
Tras ser sometida a una intervención en el Hospital Modelo de A Coruña, que se desarrolló con "normalidad", la niña sufrió una "hiponatremia", una bajada de los valores del sodio, que, según los padres y querellantes, "tuvo su origen en el tipo de suero administrado durante la operación por el médico anestesista José Luis Rodríguez Núñez", añaden en alusión al ahora imputado.
"El suero glucosalino suministrado a la menor hace ya tiempo que no sólo no se aplica en operaciones a pacientes pediátricos, sino que además está proscrito explícitamente por los peligros que se pueden derivar, como así sucedió en el caso de Eva", indican en su comunicado.
Los padres de la niña presentaron una querella por homicidio contra dos pediatras. Durante la fase de instrucción, Paula Puig y Raúl Varela han aportado un informe médico elaborado por un especialista "que demuestra de forma contundente y clara la incorrección del tratamiento pautado por resultar éste escaso en la cantidad de sodio que había que aportar a la niña y por la lentitud de administración del mismo", señala en relación a la actuación de estos dos médicos.
CAMBIO DE LOS PROTOCOLOS
Ahora, además de "justicia", piden se cambien los protocolos del hospital "para evitar negligencias como las sufridas por nuestra hija", indican A raíz del fallecimiento de la menor, pusieron también en marcha la campaña "Pediatría Responsable", cuyo objetivo es "señalar las actuales deficiencias en la atención sanitaria infantil", indican.
El proceso por el fallecimiento de la niña está en fase de instrucción, a la espera de un auto que determine si ha lugar o no a la apertura de juicio oral, "dependiendo de si el juez considera la existencia de indicios de criminalidad en las actuaciones de los imputados", explican.
Etiquetas:
Anestesista,
Carmen García Cabanas,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
José Luis Rodríguez Núñez,
Julio González Yebra-Pimentel,
La Información,
Negligencias médicas,
Prensa
[Prensa] Nuevo imputado en el caso de la niña fallecida por negligencias médicas
|
|
El suero suministrado a la fallecida por el anestesista José Luis Rodríguez Núñez estaba proscrito desde hacía años debido a su peligrosidad.
Las investigaciones llevadas a cabo por los padres de la niña de 4 años Eva Varela Puig, fallecida en el Hospital Modelo de A Coruña debido a presuntas negligencias médicas, han resultado determinantes para que el Juez de Instrucción haya decidido imputar al anestesista que participó en la rutinaria operación que a la postre acabaría con la vida de la menor.
En mayo de 2010 la niña Eva Varela Puig fue sometida a una operación para extraerle amígdalas y vegetaciones. Aunque dicha operación se desarrolló con absoluta normalidad, los valores de sodio de la pequeña bajaron considerablemente, sufriendo lo que se conoce como Hiponatremia, la cual, según afirman los querellantes, tuvo su origen en el tipo de suero administrado durante la operación por el médico anestesista, José Luis Rodríguez. El suero glucosalino suministrado a la menor, aseguran, hace ya tiempo que no sólo no se aplica en operaciones a pacientes pediátricos, sino que además está proscrito explícitamente por los peligros que se pueden derivar, como así sucedió en el caso de Eva.
A los padres de la niña les consta que a día de hoy ese suero se ha dejado de utilizar en el Hospital Modelo en las operaciones a niños. Lo cual, por un lado, confirma la inadecuada utilización que se estaba haciendo del mismo, y, por otro lado, aseguran que les alegra saber que se han realizado cambios para evitar que lo que le sucedió a Eva se pueda volver a repetir. “Ésa es -dicen los padres- la finalidad de nuestra denuncia pública de los hechos: que la gente pueda recibir la información que a nosotros nos faltó en su día y que se cambien los protocolos del hospital para evitar negligencias como las sufridas por nuestra hija”.
Hace más de un año que los familiares de Eva Varela Puig presentaron una Querella por Homicidio contra los pediatras Julio González Yebra-Pimentel y Mª del Carmen García Cabanas. Durante la fase de instrucción, Paula Puig y Raúl Varela, los padres de la niña, han presentado un Informe Médico elaborado por un especialista que demuestra de forma contundente y clara la incorrección del tratamiento pautado por el Dr. Pimentel y la Dra. Cabanas, por resultar éste escaso en la cantidad de sodio que había que aportar a la niña y por la lentitud de administración del mismo.
Paula y Raúl aseguran que “fue al leer la historia clínica de nuestra hija cuando nos dimos cuenta de que se habían hecho mal las cosas. Lo más duro ha sido darnos cuenta de que se podía haber evitado la muerte de nuestra hija. No se trata de un error, cualquiera se puede equivocar; se trata de una grave falta de diligencia en sus actuaciones. Esperamos que el tiempo y la justicia pronto nos den la razón. Por Eva y por todos los niños que se puedan ver en una situación similar a la sufrida por ella”.
El proceso por el fallecimiento de su hija Eva está en fase de instrucción, a la espera de un auto que determine si ha lugar o no a la apertura de juicio oral, dependiendo de si el juez considera la existencia de indicios de criminalidad en las actuaciones de los imputados.
Etiquetas:
Anestesista,
Carmen García Cabanas,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
José Luis Rodríguez Núñez,
Julio González Yebra-Pimentel,
Xornal Galicia
[Prensa] Imputan a un anestesista por la muerte de una niña en A Coruña tras una intervención de amígdalas
Los padres afirman que el suero que se empleó no se aplica en operaciones pediátricas
A CORUÑA, 19 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un anestesista ha sido imputado en relación con la causa abierta en un juzgado de A Coruña por la muerte de una niña de cuatro años tras una operación de amígdalas y vegetaciones, en mayo de 2010, según informan los padres en un comunicado. En él, aseguran que el suero que le suministraron no se emplea en operaciones pediátricas.
Tras ser sometida a una intervención en el Hospital Modelo de A Coruña, que se desarrolló con "normalidad", la niña sufrió una "hiponatremia", una bajada de los valores del sodio, que, según los padres y querellantes, "tuvo su origen en el tipo de suero administrado durante la operación por el médico anestesista", añaden en alusión al ahora imputado.
"El suero glucosalino suministrado a la menor hace ya tiempo que no sólo no se aplica en operaciones a pacientes pediátricos, sino que además está proscrito explícitamente por los peligros que se pueden derivar, como así sucedió en el caso de Eva", indican en su comunicado.
Los padres de la niña presentaron una querella por homicidio contra dos pediatras. Durante la fase de instrucción, Paula Puig y Raúl Varela han aportado un informe médico elaborado por un especialista "que demuestra de forma contundente y clara la incorrección del tratamiento pautado por resultar éste escaso en la cantidad de sodio que había que aportar a la niña y por la lentitud de administración del mismo", señala en relación a la actuación de estos dos médicos.
CAMBIO DE LOS PROTOCOLOS
Ahora, además de "justicia", piden se cambien los protocolos del hospital "para evitar negligencias como las sufridas por nuestra hija", indican A raíz del fallecimiento de la menor, pusieron también en marcha la campaña "Pediatría Responsable", cuyo objetivo es "señalar las actuales deficiencias en la atención sanitaria infantil", indican.
El proceso por el fallecimiento de la niña está en fase de instrucción, a la espera de un auto que determine si ha lugar o no a la apertura de juicio oral, "dependiendo de si el juez considera la existencia de indicios de criminalidad en las actuaciones de los imputados", explican.
Etiquetas:
Anestesista,
Europa Press,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
José Luis Rodríguez Núñez,
Julio González Yebra-Pimentel,
Negligencias médicas,
Pediatría Responsable,
Prensa
Nuevo imputado
El Juez que lleva la instrucción del caso de Eva ha considerado que hay indicios suficientes para imputar al anestesista: José Luis Rodríguez Núñez, que trabaja en el Hospital Modelo.
Posiblemente, la causa, el origen de la hiponatremia que padeció Eva, puede haber estado en el tipo de suero y en la cantidad administrada durante la operación. Este anestesista administró un suero hipotónico a nuestra hija, cuando en la práctica habitual, especialmente en operaciones a niños, esta clase de sueros no sólo no se emplean, sino que se consideran peligrosos por los múltiples efectos adversos que pueden producir; como lo que le sucedió a Eva: un aumento excesivo del sodio en sangre (hiponatremia).
A día de hoy este suero ya no se sigue utilizando en el Hospital Modelo, suponemos que a raíz de lo que le sucedió a Eva. Nos alegra saber que sí se ha adoptado alguna medida por parte del hospital (aunque no lo quieran reconocer) para evitar que se repita algo similar.
Pero lo peor de todo, respecto de la actuación de este individuo, ya no es que sea presuntamente el culpable de generar en Eva la complicación que tuvo, sino su actitud el día que fue a declarar como imputado ante el juez. No recordaba que los dos médicos imputados reconocieran su culpabilidad en una reunión en la que él mismo participó. Emerge aquí el llamado corporativismo médico, suponemos... Pues es imposible olvidar un reconocimiento tan importante de culpabilidad como el que estos dos pediatras realizaron aquel día.
Pero que poca vergüenza, consideración, humanidad y decencia puede llegar a demostrar el ser humano. Pues sepa usted, Sr. Rodríguez Núñez, que el compañerismo se demuestra con los que trabajan a su lado, no con pediatras que además de realizar mal su trabajo, jamás compartirá con ellos ni quirófano, ni consulta, ni nada parecido. Búsquese otra excusa para callar lo que sabe, para omitir la verdad y por tanto mentir. Y por supuesto, el compañerismo siempre debe ser utilizado para mejorar, para hacer las cosas en equipo de una forma adecuada y beneficiosa para sus pacientes; nunca para tapar errores porque entonces usted estará siendo cómplice de los culpables de la muerte de nuestra hija.
Que pese esto sobre su conciencia: el que calla, el que no recuerda, también miente de forma vil y deliberada. Jamás se lo perdonaremos. Usted protege a sus "compañeros", dos pediatras con los que seguramente nunca cruzó una palabra; nosotros protegemos a nuestra hija, a la alegría de nuestra vida, que sus "compañeros" Pimentel y Cabanas nos arrebataron por sus presuntas negligencias, y usted ahora con su mentira protege y apoya.
Si puede vivir con esa carga de conciencia, entonces es que no es de este mundo; es una bestia carente de escrúpulos y sentimientos. Maldita sea la raza humana cobarde, insensible, interesada y sinvergüenza.
sábado, 19 de mayo de 2012
Verdades inolvidables
Declararon algunas de las enfermeras que atendieron a Eva y también lo hizo su tía Bea. La enfermera que estaba en la planta pendiente de la niña cuando empezó todo, declarará en Lugo, pues al parecer ha pedido expresamente que así sea, ya que reside allí. Suponemos entonces que ya no trabaja en el Modelo... pues no creo que sí esté dispuesta a trasladarse para trabajar, pero no para declarar en un juicio tan importante como lo es éste ¿no? Ya os lo contaré...
De las declaraciones de las tres enfermeras nos llamó poderosamente la atención que una de ellas, Tamara Abad Taboada, la que estuvo en la UCI con Eva toda la noche desde que fue ingresada, no recordaba qué médico estaba ese día en la UCI... Tampoco recordaba si durante la noche, es decir, mientras duró su turno, no recordaba si se le había hecho a la niña alguna prueba (análisis de sangre, de orina, TAC, exploración médica,...). Menos mal que sí se acordó de que fue el Dr. González-Yebra Pimentel quien pautó la medicación y de que fue él quien quedó como médico responsable de la niña; de que Eva tuvo una nueva convulsión a las 5 de la mañana y de qué este hombre fue avisado pero no acudió al hospital a verla. Menos mal que no se le olvidó todo... ¿Sería porque constan por escrito todos estos "detalles"? Lo que escribes hoy, lo puedes leer mañana; de tal forma que no se puede olvidar...
La otra enfermera presente en la UCI, Diana Lema Figueroa, tampoco recordaba si se le habían hecho pruebas a lo largo de la noche pero sí confirmó que el Dr. Pimentel fue avisado de la convulsión y que éste no acudió al hospital. También dejó claro que en la UCI del Modelo el médico encargado de su supervisión no está presente, sino localizable telefónicamente...
Parece evidente que ambas enfermeras no pudieron recordar si se le practicaron pruebas médicas a Eva durante su estancia en la UCI, precisamente porque no se le hicieron. A Eva el Dr. Pimentel le diagnosticó una hiponatremia severa, que toda la doctrina científica coincide en que ésta debe ser corregida en un plazo máximo de 4 horas y controlada por medio de diferentes pruebas y análisis seriados. Sin embargo, la pobre de Eva estuvo ingresada en la UCI durante más de 10 horas sin estar supervisada por ningún médico, sin pruebas ni análisis. A Eva la dejaron abandonada con un tratamiento incorrecto porque el Dr. Pimentel pautó una medicación que le aportaba una cantidad absolutamente insuficiente de sodio para llegar a recuperarse y a un ritmo extramadamente lento.
En cuanto a la declaración como testigo de Bea, la tía de Evita, tuvo una especial relevancia, pues ella trabaja en un hospital en Santiago desde hace 15 años y gracias a su experiencia ofreció una visión quizás más profesional y acertada de ciertos hechos que se dieron y que ella pudo transmitir mejor que otros que no la tenemos. Con su declaración se puso de manifiesto, una vez más, la falta de información a la que nos vimos sometidos sus padres y familiares durante el ingreso de Eva en el Hospital Modelo y de la tranquilidad que se empeñaron en transmitirnos el Dr. Pimentel y la Dra. Gracía Cabanas, a pesar de la extrema gravedad de la dolencia que Eva padecía (hiponatremia severa). También confirmó la precariedad de los medios existentes en la UCI como tal y la escasez de pruebas realizadas a nuestra niña, a pesar de presentar claros síntomas neurológicos que hacían evidente la necesidad de llevar un control estricto y continuo de su estado de salud.
Quitad vuestras propias conclusiones y ojalá nunca tengáis que hacer uso de esta información que os ofrecemos. Os puedo asegurar que si hubiéramos tenido nosotros todos estos datos aquel fatídico 29 de Abril, seguramente hoy no estarías leyendo esto...
El próximo Viernes habrá más declaraciones. Como siempre, os seguiremos contando. Gracias a todos por leernos.
viernes, 23 de diciembre de 2011
[Prensa] Los padres de una niña fallecida por supuesta negligencia médica lanzan una campaña para mejorar la atención infantil
La iniciativa se realiza a través de la página web Actuable y consiste en reunir firmas
Los padres de una niña fallecida por supuestas negligencias médicas han puesto en marcha a través de Internet la campaña 'Pediatría Responsable', para mejorar la atención sanitaria infantil y concienciar al medio hospitalario pediátrico.
La hija de Raúl Varela y Paula Puig falleció en abril de 2010 a consecuencia de, según han explicado, las complicaciones surgidas tras una rutinaria operación en el Hospital Modelo de A Coruña. Al investigar las causas que acabaron con la vida de Eva Varela Puig, el historial médico y los informes periciales dejaron al descubierto deficiencias.
Según han comentado los padres, en el postoperatorio la menor empezó a sufrir los primeros síntomas y no se avisó al médico. "Fueron más de seis veces las que reclamamos a la enfermera que acudiese, para mostrarle nuestra preocupación por el empeoramiento de la niña. Hasta que tiene una fuerte convulsión, entonces sí se llama a un médico", ha destacado la madre.
Es entonces, cuando la menor es trasladada a la UCI pero "no acude ningún médico", tras lo que la niña fue trasladada a otro hospital. "Al llegar nos dicen que está en coma, que tiene un edema cerebral y que ya nada se puede hacer por ella", ha comentado Puig.
"EVITAR MÁS CASOS"
Por ello, además de la sentencia que dicte el juez en relación a la querella de homicidio imprudente que han presentado hace un año, ahora ponen en marcha esta campaña "para que la gente esté informada y no vuelva a pasar lo mismo", ha comentado en declaraciones a Europa Press la madre de la menor fallecida.
La campaña se realiza a través de la página web Actuable y consiste en realizar firmas. Con la rúbrica se apoyará la redacción de una carta "que se enviará a la ministra de Sanidad, Ana Mato, y en la que se solicita una serie de cuestiones", ha explicado Puig.
Además, se utilizarán las redes sociales para facilitar la difusión de la campaña. "Contamos con el apoyo de mucha gente, entre ellos el de la Asociación de Defensa del Paciente", ha concluido Paula Puig.
Etiquetas:
Carmen García Cabanas,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
Julio González Yebra-Pimentel,
Negligencias médicas,
Pediatría Responsable,
Prensa,
Qué
[Prensa] Los padres de una niña fallecida por supuesta negligencia médica lanzan una campaña para mejorar la atención infantil
A Coruña, 23/12/2011
Publicada en Europa Press
Los padres de una niña fallecida por supuestas negligencias médicas han puesto en marcha a través de Internet la campaña 'Pediatría Responsable', para mejorar la atención sanitaria infantil y concienciar al medio hospitalario pediátrico.
La hija de Raúl Varela y Paula Puig falleció en abril de 2010 a consecuencia de, según han explicado, las complicaciones surgidas tras una rutinaria operación en el Hospital Modelo de A Coruña. Al investigar las causas que acabaron con la vida de Eva Varela Puig, el historial médico y los informes periciales dejaron al descubierto deficiencias.
Según han comentado los padres, en el postoperatorio la menor empezó a sufrir los primeros síntomas y no se avisó al médico. "Fueron más de seis veces las que reclamamos a la enfermera que acudiese, para mostrarle nuestra preocupación por el empeoramiento de la niña. Hasta que tiene una fuerte convulsión, entonces sí se llama a un médico", ha destacado la madre.
Es entonces, cuando la menor es trasladada a la UCI pero "no acude ningún médico", tras lo que la niña fue trasladada a otro hospital. "Al llegar nos dicen que está en coma, que tiene un edema cerebral y que ya nada se puede hacer por ella", ha comentado Puig.
"EVITAR MÁS CASOS”
Por ello, además de la sentencia que dicte el juez en relación a la querella de homicidio imprudente que han presentado hace un año, ahora ponen en marcha esta campaña "para que la gente esté informada y no vuelva a pasar lo mismo", ha comentado en declaraciones a Europa Press la madre de la menor fallecida.
La campaña se realiza a través de la página web Actuable y consiste en realizar firmas. Con la rúbrica se apoyará la redacción de una carta "que se enviará a la ministra de Sanidad, Ana Mato, y en la que se solicita una serie de cuestiones", ha explicado Puig.
Además, se utilizarán las redes sociales para facilitar la difusión de la campaña. "Contamos con el apoyo de mucha gente, entre ellos el de la Asociación de Defensa del Paciente", ha concluido Paula Puig.
Etiquetas:
Carmen García Cabanas,
Europa Press,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
Julio González Yebra-Pimentel,
Negligencias médicas,
Pediatría Responsable,
Prensa
martes, 13 de diciembre de 2011
Proceso judicial
Eva estaba sana, la operación se desarrolló bien, pero durante el postoperatorio, por motivos desconocidos y difíciles de concluir, sufrió una importante y gravísima bajada de sodio, llamada Hiponatremia, la cual consideramos que fue tratada de forma errónea y negligente por los pediatras: Julio González Yebra-Pimentel y María del Carmen García Cabanas.
Por este motivo, el 27 de Octubre de 2.010 presentamos en el Juzgado de La Coruña, una querella por homicidio contra estos dos pediatras. Con la querella por homicidio pretendemos que respondan penalmente, pero también reclamamos responsabilidad civil. Solicitamos la máxima de las penas que se les puede pedir por el hecho imputado: 4 años de cárcel y 6 años de inhabilitación.
Fundamentalmente, la querella se basa en los siguientes hechos (para más información, consultar Información general):
- El Dr. Pimentel pautó un tratamiento escaso en cantidades y tiempos para revertir la dolencia que sufría Eva. Ingresada la niña en la UCI, de la lectura de su historia clínica, nos enteramos de que nuestra hija tuvo una crisis a las 5 de la mañana, de la que no sólo no nos informaron a nosotros, sus padres, sino que avisado telefónicamente el Dr. Pimentel, éste NO ACUDE AL HOSPITAL PARA EXPLORARLA y valorar esta recaída. De hecho, nunca más volvió a interesarse por la niña.
- La Dra. Cabanas inicia su turno por la mañana y también se equivoca en el tratamiento, pues apenas modifica el pautado con anterioridad por su compañero, el Dr. Pimentel. Además, nos oculta información tan importante como que la niña tiene una parada respiratoria. Nos asegura que el sodio está subiendo lentamente. Sin embargo, las analíticas dicen lo contrario. El TAC cerebral que le realizan a Eva evidencia un severo edema cerebral irreversible, pero esta doctora nos disfraza la realidad al decirnos que presenta indicios de edema y que debe ser tratado en el Hospital Materno Infantil, por eso se ordena su traslado. Cuando llegamos allí, nos encontramos con la cruda realidad, los médicos del Materno nos dicen que la niña está en coma, que el edema que presenta es irreversible, lo que se traduce en muerte cerebral.
El proceso judicial ahora mismo está en fase de instrucción. Se están realizando pruebas documentales, declaraciones de los imputados, de testigos, etc. Posteriormente, el juez deberá valorar las pruebas realizadas y determinará en un auto si existen indicios de criminalidad o no. Si considera que no, se archivará la querella; si considera que sí, entonces dictará auto de apertura de juicio oral. Ésta sería la segunda fase del procedimiento: primero se investiga (fase de instrucción) y después, si el juez lo considera, se inicia el juicio propiamente dicho (fase de juicio oral); el cual se desarrollará ante otro juez diferente al de la instrucción.
Todavía estamos en la fase de prueba. Han declarado los dos médicos imputados y ahora, en breve, declararán otros testigos. También conviene señalar, que en principio hay dos imputados, pero a raíz de las pruebas practicadas pueden salir más.
Os seguiré contando las novedades y espero haberme explicado bien, ya que muchos me preguntáis por cómo van las cosas en el juzgado. Van lentas, porque ya hace más de un año que presentamos la querella, pero confiamos en el juez y en que se haga justicia. La verdad es que ahora ya no tenemos prisa...
Etiquetas:
Carmen García Cabanas,
Comunicado,
Eva Varela Puig,
hiponatremia,
Hospital Modelo,
Julio González Yebra-Pimentel,
Negligencias médicas,
proceso judicial
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








