Eva tenía 4 años recién cumplidos cuando una serie de presuntas negligencias médicas nos la arrebataron. Decimos presuntas porque existe, pendiente de resolución judicial, una querella criminal por homicidio contra dos pediatras de La Coruña, que trabajan en el Hospital Modelo y tienen también sus propias consultas: el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.
Mostrando entradas con la etiqueta Defensor del paciente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Defensor del paciente. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de abril de 2018

El triste desenlace evitable

30 de abril de 2.010 - Día 2

Continúo compartiendo con vosotros el caso de mi hija Eva porque, aunque resulta muy doloroso recordar estos momentos, creo que es importante dar cuanta más información, mejor. De esta forma pretendo que se conozcan todos los datos que yo tengo y que me hacen luchar porque se haga justicia y también, no lo voy a negar, me sirve de desahogo.

Tras la nula intervención del pediatra Julio González Yebra-Pimentel, al día siguiente se hace cargo una nueva doctora: María del Carmen García Cabanas.

Esta pediatra ordena (por fin) una nueva analítica de sangre y de orina y observa que los valores de sodio de Eva, tras el tratamiento pautado por Pimentel, no solo no se recuperan, sino que descienden todavía más. Y tras esto ¿cómo decide actuar Cabanas? Pues inexplicablemente mantiene el mismo suero que le estaba provocando mayor bajada de sodio y el mismo tratamiento escaso en cantidades que el prescrito por Pimentel.

Supongo que no se atrevió a cambiar el tratamiento que pautó un compañero y que tiene más experiencia (aunque solo sea por edad) que ella. Pero con semejantes resultados: la niña sigue mal y el sodio lo tiene aún más bajo, debería de habernos hecho caso cuando a ella también le solicitamos el traslado al hospital Materno. Sin embargo, se negó, nos lo desaconsejó y la creímos; confiamos en ella y su consejo. Eva volvió a tener más convulsiones, una delante de mi cuando la fui a ver a la UCI. No volví a verla despierta nunca más. 

Eva sufrió una parada respiratoria y la tuvieron que intubar. A nosotros Cabanas nos dijo que era para que estuviera más cómoda y tranquila, no que hubiese tenido una parada. Nos dijo que estaba recuperando lentamente los valores de sodio, pero la historia clínica nos demostró que mentía descaradamente porque esos valores bajaron. Cuando por la tarde del sábado vio que la niña había empeorado, ordenó realizarle una TAC cerebral para comprobar posible edema y a las 5 de la tarde fue cuando cambió la medicación de forma radical: pautó un nuevo suero y le empezó a administrar unas cantidades de sodio adecuadas. A partir de ahí los niveles comenzaron a subir pero Eva seguía sin despertar. Ordenó una segunda TAC y aunque esta prueba indicaba que tenía un severo edema cerebral, a nosotros nos dijo que había ¨indicios¨ de edema y que la iba a trasladar al Materno porque allí se lo tratarían mejor. El médico forense reconoce en su informe que García Cabanas pautó un tratamiento incorrecto al principio y que luego lo modificó, pero ya era tarde. Ya había edema cerebral, el cual resultó ser irreversible.

No quiero recordar el escalofrío que me recorrió el cuerpo cuando llegamos al Materno y nos dicen que Eva está muy grave, que estaba en coma y al borde de la muerte. Se nos cayó el alma a los pies. A nosotros Cabanas nos dijo que los valores estaban subiendo y que había indicios de edema pero que allí se lo tratarían y entonces se recuperaría. Estoy segura de que Eva ya ingresó con muerte cerebral, pero ella no se atrevió a decírnoslo. Le realizaron una última prueba para comprobar el estado cerebral de Eva (una TAC con contraste) y nos confirmaron la peor de las noticias que jamás nos esperábamos: muerte cerebral. No había nada que hacer. También sigo esperando a que esta señora nos pida perdón y actúe en consecuencia. Cuando las cosas se hacen mal, hay que dar la cara y no esconderse. Nos lo deben. Se lo deben a Eva. Hay que ser consecuente con nuestros propios actos o ¿es que no tienen conciencia?.

A los pocos minutos, todavía en shock, nos preguntaron si queríamos donar sus órganos. Mi marido y yo nos miramos a los ojos y no tuvimos que decir nada más. ¡Por supuesto! Entonces se activaron los protocolos para donarlos y se mantuvo el cuerpo de Eva con vida hasta que estuvo todo preparado para llevar a cabo la donación. Por eso la fecha de fallecimiento que consta es el día 1 de mayo y no el 30 de abril.

Cuatro niños viven hoy gracias a nuestra pequeña Eva. Qué alegría tan grande debieron sentir cuatro familias. Mi hija se fue dando vida a cuatro niños. Su corazón fue a parar a uno en Madrid al que le quedaban horas de vida. Me reconforta, me enorgullece y me hace sentir mejor. No podía ser de otra forma. Eva era una niña buena, alegre y que resultó ser generosa hasta el final de su existencia. Una existencia corta pero maravillosa, que nos ha enseñado a muchos a vivir la vida de forma más intensa y bondadosa.

Gracias hija mía. Gracias mi querida Eva. Solo las grandes personas dejan huellas imborrables.



domingo, 29 de abril de 2018

Así empezó el principio del fin

29 de abril de 2.010 - Día 1

Por fin había llegado el día de quitar "esas bolillas" de la garganta que tanta lata nos daban. Eva estaba tranquila y, como siempre, feliz y sonriente.

Vinieron a buscarte a la habitación para bajarte a quirófano y allá te fuiste. Con tu inseparable peluche de Mickey y tu también inseparable sonrisa. La última que yo te vi. La que siempre tendré grabada en mi retina. Preciosa. Enorme. Inolvidable.

Nos dijeron que la operación había salido muy bien y enseguida te subieron a la habitación. Estabas despierta pero dolorida y adormilada. Pusimos dibujos en la tele. Hablamos un poco; más yo que ella. Le dolía la garganta. Pero por la tarde empezaron los vómitos y poco a poco estaba más adormilada. "Es normal", me dijeron. Pero Eva no mejoraba. No se recuperaba. Mi sexto sentido me decía que algo no iba bien. Empezaron los espasmos. Eran pequeños, como cuando te estás quedando dormido y despiertas bruscamente con la sensación de que te caes de la cama.¨Es normal¨, volvió a decirme la enfermera. Pero resultó ser que no. A Eva le bajaron los niveles de sodio y sufrió una hiponatremia. Tuvo una fuerte convulsión mantenida, como un ataque epiléptico, y entonces la enfermera por fin llamó a un médico. Eran las diez de la noche y ya no quedaban más que los que estaban en urgencias. Le dieron un relajante muscular para que la convulsión cediera y se le hizo un análisis de sangre completo. Al poco tiempo llegó el otorrino que la había operado y el pediatra que estaba de guardia esa noche y que se haría cargo de Eva; pues el otorrino no podía tratar la bajada de sodio porque no corresponde a su especialidad.

Cuando llegó el resultado de la analítica de sangre, los valores de sodio eran muy bajos.



El pediatra Julio González Yebra-Pimentel nos comunicó que se le iba a aportar sodio para que lo fuera recuperando poco a poco y que mañana estaría mucho mejor. Quería dejar a Eva en la misma habitación, en una planta sin atención médica. Nosotros (sus padres) pedimos su traslado al Hospital Materno Infantil porque sabemos que cuando las cosas se complican, allí se van los niños para ser tratados de forma específica. ¡Me moría si Eva volvía a convulsionar! No quería tener que volver a salir a gritos de la habitación llamando por un médico. Entonces el doctor Pimentel nos dijo que podía ingresarla en la UCI de allí (que es de adultos) para que así nos quedáramos más tranquilos. Le pautó un tratamiento para que se le administrara a Eva y se marchó a su casa, a pesar de ser el pediatra de guardia nocturna de ese día. Dejó su móvil apuntado para que le llamaran por si había alguna incidencia.

Tenemos dos informes médicos, uno de una pediatra y otro de un neurólogo, que dicen que el tratamiento pautado por Yebra-Pimentel fue MUY escaso en cantidad y a MUY largo tiempo. El médico forense, el que se nombra por el juzgado para que emita un informe médico de forma objetiva, también lo reconoció de la siguiente manera:


Es decir, el doctor Pimentel no solo le pautó a Eva un tratamiento incorrecto, sino que además agravó su estado porque el suero que le ordenó administrar está contraindicado en hiponatremias porque hace que el sodio baje más. Al tratarse de una hiponatremia GRAVE debería de haberse quedado en el hospital y haberle realizado más analíticas para comprobar que Eva iba recuperando los niveles de sodio, pero se fue a su casa. Difícil ver la gravedad desde allí. 

A las 5 de la mañana Eva vuelve a convulsionar. Pimentel había ordenado darle un relajante muscular en caso de que ello sucediera. La enfermera le llama y le avisa de este agravamiento, tras casi diez horas desde que se le empezó a dar el tratamiento que, según Pimentel, iba a hacer que Eva estuviese mejor a la mañana del día siguiente. Y ¿qué hizo este pediatra? Pues se limitó a preguntar si la convulsión había cedido con el relajante y la respuesta fue obvia, claro que cedió, para eso sirve el relajante. Pero una cosa es tratar la convulsión y otra muy distinta y más importante es tratar lo que origina que se vuelva a producir tras diez horas con tratamiento. ¿No será que la medicación no surte el efecto esperado o que te has equivocado, Pimentel? Tampoco pidió que se le hiciera una nueva analítica. No hizo nada. Supongo que algo tendrá que ver que al día siguiente tenía que entrar a trabajar en un centro de salud a las 8 de la mañana. Desde luego, si no acudió a ver a Eva al hospital, no solo no se preocupó por ella, sino que no hizo bien su trabajo. La vida de mi hija en sus manos y la dejó escapar... Qué impotencia y qué tristeza tan grande...

Hoy hace 8 años de ese 29 de abril. Hoy hace 8 años que disfruté de la última sonrisa de mi hija. Hoy opino y cuento lo que sucedió porque tengo derecho a hacerlo y vosotros a saberlo. Si os encontráis en una situación similar, sabréis que puede tratarse de una hiponatremia y que puede acabar muy mal si no se trata de forma correcta y a tiempo. Sabiendo lo que os he contado, espero que médicos y pacientes lo tengan en cuenta y que no se repita JAMÁS una negligencia similar. También, 8 años después, sigo esperando a que Pimentel me pida perdón. Pidió disculpas por no haber sabido ver la gravedad, pero no pidió perdón. 

Por Eva, porque Eva podría haber sido cualquiera de vosotros. Jamás pensé que me iba a suceder algo semejante. La vida te cambia en un segundo. No dejéis de disfrutarla.

jueves, 24 de noviembre de 2016

La Justicia también llora


     El día que Eva murió pensamos que había sido porque ella no fue capaz de reaccionar bien al tratamiento que le habían pautado para subirle los niveles de sodio en sangre. Pero tras la lectura de su historia clínica, sospechamos que su fallecimiento se podía haber evitado y por este motivo presentamos una querella criminal contra los pediatras que la atendieron, Julio González Yebra-Pimentel y María del Carmen García Cabanas. Finalmente, tras casi seis años, la juez de instrucción dictó auto de apertura de juicio oral por considerar la existencia de indicios de criminalidad contra ambos pediatras y solo contra ellos.
 
     Durante el proceso de instrucción ambos pediatras se negaron a responder a nuestras preguntas acogiéndose a su derecho a no declarar. Empezamos mal.
 
La médico forense (que es la perito del juzgado) emitió un informe en el que afirmaba que la bajada de sodio que Eva sufrió tras ser operada de amígdalas y vegetaciones de forma satisfactoria, fue de tal entidad que se considera como muy grave, pues de no ser tratada correctamente, puede provocar a quien la padece la muerte, como finalmente aconteció. Además, recalca la forense, que el tratamiento pautado por el Dr. Pimentel fue erróneo por resultar escaso en cantidades y lento en el tiempo de administración. Incluso este doctor, afirma la forense, ordenó administrar un tipo de suero a la niña que todavía agravó más su estado, pues por su composición le provocó una mayor bajada de los niveles de sodio. Al no estar correctamente tratada, Eva empeoró y sufrió una convulsión a las 5 de la madrugada; el Dr. Pimentel, a pesar de ser avisado por la enfermera, decide que es suficiente administrar un relajante a la niña para que esa convulsión ceda, pero no acude al hospital a examinar su estado, ni a investigar los motivos de que haya empeorado, ni solicita analíticas para estudiar si el tratamiento que le pautó estaba produciendo el efecto esperado. Simplemente decide quedarse en su casa. No sabemos si reaccionó así porque al día siguiente tenía que entrar a trabajar en el Centro de Salud de Órdenes a las 8 de la mañana... El caso es que no acudió a ver a la niña y a la mañana siguiente el nivel de sodio todavía había bajado más.
 
     Entonces, esa mañana, se hace cargo de Eva la pediatra García Cabanas, quien a pesar de ver en las analíticas que el sodio de la niña había bajado en lugar de subir como se esperaba y resultaba necesario, opta por mantener el tratamiento. No sabemos si por no contradecir la orden médica de su compañero o por falta de pericia. Esta doctora informó a la familia de que los valores de sodio estaban recuperándose, cuando en realidad era mentira; tampoco nos dijo que Eva tuvo una parada cardiorespiratoria a media mañana; ni que el segundo TAC que se le realiza refleja un severo edema cerebral y por ello decide, por fin, remitirla al Hospital Materno Infantil de La Coruña, a donde los padres solicitamos en varias ocasiones (desde el principio) que se la trasladara, pero nos lo habían desaconsejado hasta ese momento. Hasta que ya no se podía hacer nada por Eva. Por no dar la cara, nos enviaron al Materno, haciéndonos creer esta doctora que Eva tenía un pequeño edema y que se lo iban a tratar para que se reabsorbiese sin problemas. Sin embargo, cuando llegamos al  Materno, nos contaron la verdad: Eva estaba en coma (no sedada, como nos dijo Cabanas) y tenía un edema cerebral irreversible, con lo que se determinó su muerte cerebral.
 
     Lo único bueno que hizo García Cabanas fue modificar correctamente el tratamiento pautado por Pimentel, puesto que a partir de ese momento el sodio de Eva sube (a 122 mEq/l). Lástima que lo hiciera tan tarde, pues para cuando lo modificó, nuestra niña ya tenía un edema irreversible. Pero parece evidente que si ese tratamiento de última hora, lo hubiera pautado Pimentel o Cabanas en cuanto se hizo cargo de la niña, el sodio se habría estabilizado antes de producirse el edema a última hora de la tarde y por lo tanto Eva se habría salvado.
 
     Pues bien, este auto del juez de instrucción que ordena se inicie juicio contra estos dos médicos, fue recurrido en apelación por ambos y ¿qué ha dicho el juez de la Audiencia? Que no ha quedado acreditado en el auto del juez instructor los indicios de culpabilidad de cada investigado (imputado) y que para no generarles indefensión, se ordena archivar la causa. Lo que no nos dice su Señoría es quién va a defender los intereses de mi hija, la víctima. Nos deja sin juicio. Pretende que el juez de instrucción juzgue en su auto a los pediatras, cuando esto corresponde al juez de lo penal. No le llegan los indicios que os acabo de relatar para ordenar que siga el proceso su curso y así poder depurar responsabilidades y culpabilidades. Quizás para comprenderlo mejor tendré que acudir a un curso de esos que da su Señoría en compañía del letrado de Pimentel, el Sr. Gutiérrez Aranguren...
 
     En fin, que La Coruña es muy pequeña. La Justicia existe, el problema es que quien tiene que aplicarla no lo hace. Pero como podréis imaginar, no nos rendimos y seguimos adelante.
      Querida Eva, seguiremos luchando en tu memoria. Te lo debemos. La vida te devuelve aquello que das.
     Nos queda el Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional. Así que todavía no celebren nada señores pediatras porque la justicia llora hoy, pero quien ríe último, ríe mejor.
 
 
 
 


domingo, 21 de diciembre de 2014

Callando bocas

Tras más de cuatro años de larga instrucción, por fin hemos conseguido dar un paso más en este tortuoso y doloroso camino en búsqueda de justicia por la muerte de nuestra queridísima hija de 4 años, Eva.
 
Hace unos meses, cuando tan sólo faltaba la declaración de un testigo, nos informaron desde el juzgado del cambio de juez instructor en el caso de Eva. En ese momento pensamos que esto supondría un mayor retraso en la marcha del proceso, pero no fue así. La nueva magistrada nos prometió estudiar nuestro caso a fondo y emitir auto a la mayor brevedad posible para, así, cerrar la fase de instrucción de una vez por todas. Y así lo hizo, cumplió su palabra y consiguió darle la celeridad que el anterior juez instructor no logró. Así que, después de todo, el cambio de magistrado resultó ser beneficioso.
 
Pues bien, para que todos podáis entender un poco todo esto, de forma muy breve os contamos cómo es el desarrollo de un proceso penal: primero presentamos la querella criminal ante el juzgado de instrucción. Si el juez instructor aprecia posibles indicios delictivos, dará comienzo la fase de instrucción, esto es, se inicia una investigación en la que cada parte, querellantes y querellados, aportarán los medios de prueba que estimen oportunos para sus intereses; y el propio juez y el Fiscal, también podrán solicitar más pruebas, como informes técnicos, declaración de testigos, escritos, documentos, grabaciones de imagen o de voz, etcétera.
 
Cuando el juez instructor considere que ya tiene datos suficientes para emitir una valoración de toda la investigación realizada, dictará un Auto del cual se pueden derivar dos acontecimientos: que se archive el procedimiento por falta de pruebas que evidencien la comisión del delito; o bien decidir la apertura de juicio oral porque confirma la existencia de indicios delictivos. En este último caso, toda la investigación realizada por el juez instructor se traslada al Juzgado de lo Penal que corresponda según reparto, y entonces se celebrará juicio y se dictará la correspondiente sentencia por parte del juez de lo penal.
 
Nosotros, por fin, ya tenemos AUTO DE APERTURA DE JUICIO ORAL contra el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y contra la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.
 
Nos ha parecido un auto breve (sólo tiene tres folios) pero muy bien redactado, por su claridad y contundencia. Su señoría ha captado perfectamente todo, obviando lo no interesante del asunto, y prestando especial atención a los informes médicos aportados por todas las partes.
 
Nuestra hija Eva, como ya sabéis algunos, fue operada en el Hospital Modelo de La Coruña para extirparle amígdalas y vegetaciones el 28 de Abril de 2.010. A pesar de que la operación en sí fue realizada con éxito, al cabo de unas horas se complicó su estado de salud como consecuencia de una bajada de sodio brutal, conocida esta severa dolencia como hiponatremia. La dirección del Modelo decidió avisar al pediatra Pimentel esa noche, y al día siguiente se encargó la Dra. Cabanas de seguir tratando a Eva. Tal y como dice el auto "el tratamiento prescrito por los facultativos JULIO GONZÁLEZ YEBRA-PIMENTEL y MARÍA DEL CARMEN GARCÍA CABANAS que estuvieron a cargo de la menor fue escaso en cantidades y de muy lenta administración, hubiera sido preciso un seguimiento estricto para evaluar la corrección de dicho parámetro analítico y al persistir la sintomotalogía clínica (de lo que se dio cuenta a las cinco de la madrugada) realizar una reevaluación médica de la niña, incluyendo pruebas analíticas". Dice además que "en todo caso debieron realizarse controles clínicos y de laboratorio repetidos para evitar lo que finalmente sucedió". Fijaros en la expresión PARA EVITAR LO QUE FINALMENTE SUCEDIÓ... Duele...y mucho. Termina la magistrada diciendo que "cuando se pautó el tratamiento correcto ya era tarde".
 
Pues ahora, como dice el título de esta entrada, a callar bocas, esas que tan avispadas como crueles han intentado defender a los presuntos culpables de la muerte de Eva con argumentos tan faltos de verdad como llenos de hipocresía. Ahora ya no es sólo su familia la que cree que Eva falleció por la negligencia de Pimentel y Cabanas, ahora también hay un juez que así lo considera. Esperaremos al juicio y a la sentencia para que se confirme su culpabilidad y esperamos que entonces los presuntos homicidas den la cara y terminen en la cárcel e inhabilitados por mucho tiempo.
 
Gracias por habernos leído, por seguir ofreciéndonos vuestro apoyo y vuestros ánimos. Gracias en nombre de Eva y toda su familia y amigos. Todavía queda camino por delante y nos hacéis mucha falta.

martes, 30 de abril de 2013

Incompetencia y soberbia - Capítulo II

Cuando le diagnosticaron a Eva, hace hoy 3 años, muerte cerebral, pensamos que no había sido capaz de reaccionar como se esperaba al tratamiento que le dieron en el Hospital Modelo de La Coruña por parte de los pediatras Pimentel y García Cabanas.

Pero cuando pedimos su historia clínica, consultamos por internet y confirmamos con especialistas la actuación de estos dos médicos, nos quedamos sorprendidos y destrozados al comprobar que nuestra pequeña Eva no tenía que haberse ido, se podía haber evitado el fatal desenlace. Y eso es terriblemente duro y cruel.

Por este motivo nos decidimos a presentar una querella criminal por presunto homicidio contra Julio González Yebra-Pimentel y Carmen García Cabanas. Y precisamente por la claridad con la que hemos visto la negligencia con la que han actuado ambos, la actitud tan cobarde que han tenido en el Juzgado negándose a contestar a nuestras preguntas, precisamente por eso damos sus nombres completos. Sus pacientes o potenciales pacientes deben conocer el caso de Eva y luego que cada uno decida lo que quiere hacer, pero la gente debe saber lo que hay. A mi me gustaría haberlo sabido hace tres años...

Cualquiera puede teclear en internet "hiponatremia severa" y leer que ésta debe ser tratada en las primeras horas (2-4 h.) y con un control exhaustivo para asegurar la eficacia del tratamiento pautado: TAC craneal, análisis seriados de sangre, de orina,... Bien, pues el doctor Pimentel la dejó ingresada en una UCI sin médico presente y sin ningún tipo de control. Pero es que aún encima, cuando la niña empeora con una nueva convulsión a las 5 de la mañana, la enfermera llama a Pimentel y éste decide seguir con el mismo tratamiento (cuando era obvio que no estaba consiguiendo el efecto esperado), no ordena ninguna analítica, ni nada similar, y NO ACUDE al hospital a ver a nuestra hija, su paciente. Además de que el tratamiento que le mandó administrar a la niña fue escaso en cantidad y en tiempo de administración. Vamos, que no dio ni una. Para los más curiosos, os dejo este enlace tan representativo de un caso muy similar pero con final feliz:

Esto sucedió durante la madrugada del 29 al 30 de abril, por la mañana del día 30 entra la doctora Carmen García Cabanas. Esta señora siguió la estela dejada por Pimentel, continuó administrando un tratamiento escaso y por tanto inútil para revertir la hiponatremia. Pero es que además se dedicó a mentir una y otra vez, impidiéndonos ser conscientes de la real gravedad del estado de Eva: nos ocultó la parada cardiorespiratoria que sufrió a media mañana; nos dijo que estaba recuperando los niveles de sodio, cuando incluso llegaron a bajar más que nunca; nos dijo que la niña estaba inconsciente porque estaba sedada por la medicación, cuando en realidad estaba en coma; nos justificó el traslado al Hospital Materno porque dijo que había indicios de edema cerebral, cuando en realidad el edema era de tal entidad que en el Materno nos informaron de la muerte cerebral de Eva... Toda una mentirosa sin escrúpulos y otra incompetente cobarde como Pimentel.

Con lo fácil que habría sido ordenar el traslado de Eva al Hospital Materno, donde cuentan con una UCI adaptada para niños y con médicos presenciales, que sin duda habrían sabido administrar el tratamiento adecuado y hacerle el seguimiento preciso para garantizar la recuperación de Eva... Mira que les pedimos veces que la mandaran allí. Pero no, primero se negó Pimentel y luego Cabanas. Decían que estaba controlada, que el tratamiento era sencillo y que no convenía trasladarla para evitarle un trastorno innecesario. ¿Por qué actuaron con tanta tranquilidad y con tanta desidida y mentira? El título de esta entrada creo que puede servir de respuesta.

Como sé que nos leen... Doctor Pimentel, Doctora Cabanas y Doctor Rodríguez Núñez (anestesista), den la cara, digan la verdad y que la justicia decida si son o no culpables. Nos lo deben a la familia, pero sobre todo a Eva. Si tienen conciencia y algo de humanidad deberían cambiar su actitud en el juzgado. Nosotros no podemos cambiar la nuestra, estamos tremendamente dolidos y cabreados por su falta de profesionalidad, pero, sobre todo, por su falta de honestidad. Y al Hospital Modelo (también el Hospital Belén, que de hecho es donde estos individuos siguen ejerciendo), una vez más, pedimos que se posicione junto al paciente, ya que dicen es a quien se deben, y no permitan que estos tres médicos continúen trabajando en sus instalaciones.

Gracias a todos los que nos habéis leído hasta aquí.

lunes, 29 de abril de 2013

Hace 3 años - Capítulo I

Hoy hace 3 años que nuestra Evita acudía al Hospital Modelo de La Coruña para ser operada de amígdalas y vegetaciones. No estaba nerviosa, no tenía miedo; al contrario, estaba feliz porque al fin le iban “a quitar las bolillas” que tanta lata le deban. Esperamos en la sala de espera para que nos dieran habitación; y allí, como siempre, hizo “amigos” hablando y hablando, su gran especialidad.
Unos días antes hicimos las típicas pruebas del preoperatorio. Casi iba yo más nerviosa que ella...
  • Eva, ahora te van a poner unas pegatinas por el pecho con unos cables, es para saber qué tal late tu corazón, pero no te preocupes que no hace daño, eso sí, tienes que estar muuuuy quieta y calladita ¿podrás?.
  • ¿Mucho tiempo?
  • No, un ratito.
Lo hizo fenomenal.
  • Ahora te van a poner una especie de pulsera grande en el brazo que se va a hinchar como un globo y te va a apretar mucho el brazo, pero tú tranquila que enseguida deja de apretar.
  • ¿Y si explota?.
  • Nooooo, no te preocupes.
Ni se inmutó.
  • Ahora toca hacerle una foto al cuerpo por dentro. Sólo tienes que estar muy quieta otra vez ¿vale?.
  • ¿Sonrío?.
  • No hace falta, pero si quieres...
Muy bien, prueba también superada. Ahora viene la peor parte -pensé- el análisis de sangre...
  • Bueno, ahora toca un pinchacito en el brazo, Eva. Te ponen una goma un poco apretada en el bracito y te pican; duele un poquitito, como un pellizco, pero si estás quietita y te portas bien, pasará pronto y luego de premio nos vamos a desayunar algo muy rico. Tienes que ir tú sola con una enfermera, yo te espero aquí, pero como eres muy valiente, seguro que lo vas a hacer requetebien.
Yo la escuchaba hablar con las enfermeras, como una cotorrilla:
  • ¿Cómo te llamas? -oigo que le preguntan.
  • Me llamo Eva, tengo 4 años y me van a sacar las bolillas.
Cuando la vi salir corriendo, con una sonrisa de oreja a oreja... ¡¡aluciné!!.
  • ¡¡¡Mira, mami, me han puesto una tirita y no me ha dolido nada de nada!!!
  • ¡¡¡Ay, mi niña, pero qué valiente has sido!!!
Hasta salió la enfermera a darme la enhorabuena por lo bien que se había portado y a decirme que era muy simpática. Pues claro, una vez más, “haciendo amigos”.
Por fin nos dieron la habitación. Cuando la vinieron a buscar para bajar al quirófano, sin saberlo, me estaba despidiendo de su sonrisa. Fue la última vez que la vi sonreir. Iba subida en la cama, con su inseparable peluche de Mickey Mouse al lado y con el mando para accionar la cama en la mano, a modo de volante. Quien vino a recogerla le dijo que tenía que conducir ella dándole a los botones para girar a un lado o al otro. Se fue feliz. Con su sonrisa...
Cuando nos llamaron a la habitación para decirnos que todo había salido bien, no sabíamos que el anestesista, José Luis Rodríguez Núñez (que continúa trabajando en el Modelo), le administró un suero durante la intervención que está proscrito por la inmensa mayoría de la doctrina científica en operaciones a niños, por las frecuentes complicaciones que ocasiona. En el caso de Eva un SIADH, que devino en una bajada de sodio en sangre muy grave (hiponatremia severa).
Llegó a la habitación dolorida y adormilada, pero bien. Vimos “Bucea Olly”, “Bob Esponja” y algún dibujito más en la tele. Pero al cabo de unas horas, en lugar de ir a mejor, cada vez estaba más ausente, más arreactiva, como ida. Ese día a las 21:30 h. empezó nuestra terrible pesadilla.
De ese 29 de abril me quedo con su valentía, una lección para todos los miedicas que tenemos que ir al médico o a hacernos pruebas; me quedo con el recuerdo de su inocencia, su sempiterna alegría y, cómo no, de su última maravillosa sonrisa.
Pase el tiempo que pase, el recuerdo de nuestra Evita estará vivo y muy presente en nuestra mente y en nuestro corazón SIEMPRE... ¡¡SIEM-PRE!!.

sábado, 19 de mayo de 2012

Verdades inolvidables

Este Viernes pasado tuvimos nueva jornada de declaraciones de testigos en el juzgado de instrucción encargado de determinar, en su día, si existen indicios delictivos suficientes para ordenar la apertura de un juicio oral, que esperemos haga recaer sobre los culpables del fallecimiento de nuestra querida hija Eva, la máxima pena de cárcel e inhabilitación posible.

Declararon algunas de las enfermeras que atendieron a Eva y también lo hizo su tía Bea. La enfermera que estaba en la planta pendiente de la niña cuando empezó todo, declarará en Lugo, pues al parecer ha pedido expresamente que así sea, ya que reside allí. Suponemos entonces que ya no trabaja en el Modelo... pues no creo que sí esté dispuesta a trasladarse para trabajar, pero no para declarar en un juicio tan importante como lo es éste ¿no? Ya os lo contaré...

De las declaraciones de las tres enfermeras nos llamó poderosamente la atención que una de ellas, Tamara Abad Taboada, la que estuvo en la UCI con Eva toda la noche desde que fue ingresada, no recordaba qué médico estaba ese día en la UCI... Tampoco recordaba si durante la noche, es decir, mientras duró su turno, no recordaba si se le había hecho a la niña alguna prueba (análisis de sangre, de orina, TAC, exploración médica,...). Menos mal que sí se acordó de que fue el Dr. González-Yebra Pimentel quien pautó la medicación y de que fue él quien quedó como médico responsable de la niña; de que Eva tuvo una nueva convulsión a las 5 de la mañana y de qué este hombre fue avisado pero no acudió al hospital a verla. Menos mal que no se le olvidó todo... ¿Sería porque constan por escrito todos estos "detalles"? Lo que escribes hoy, lo puedes leer mañana; de tal forma que no se puede olvidar... 

La otra enfermera presente en la UCI, Diana Lema Figueroa, tampoco recordaba si se le habían hecho pruebas a lo largo de la noche pero sí confirmó que el Dr. Pimentel fue avisado de la convulsión y que éste no acudió al hospital. También dejó claro que en la UCI del Modelo el médico encargado de su supervisión no está presente, sino localizable telefónicamente...

Parece evidente que ambas enfermeras no pudieron recordar si se le practicaron pruebas médicas a Eva durante su estancia en la UCI, precisamente porque no se le hicieron. A Eva el Dr. Pimentel le diagnosticó una hiponatremia severa, que toda la doctrina científica coincide en que ésta debe ser corregida en un plazo máximo de 4 horas y controlada por medio de diferentes pruebas y análisis seriados. Sin embargo, la pobre de Eva estuvo ingresada en la UCI durante más de 10 horas sin estar supervisada por ningún médico, sin pruebas ni análisis. A Eva la dejaron abandonada con un tratamiento incorrecto porque el Dr. Pimentel pautó una medicación que le aportaba una cantidad absolutamente insuficiente de sodio para llegar a recuperarse y a un ritmo extramadamente lento.

En cuanto a la declaración como testigo de Bea, la tía de Evita, tuvo una especial relevancia, pues ella trabaja en un hospital en Santiago desde hace 15 años y gracias a su experiencia ofreció una visión quizás más profesional y acertada de ciertos hechos que se dieron y que ella pudo transmitir mejor que otros que no la tenemos. Con su declaración se puso de manifiesto, una vez más, la falta de información a la que nos vimos sometidos sus padres y familiares durante el ingreso de Eva en el Hospital Modelo y de la tranquilidad que se empeñaron en transmitirnos el Dr. Pimentel y la Dra. Gracía Cabanas, a pesar de la extrema gravedad de la dolencia que Eva padecía (hiponatremia severa). También confirmó la precariedad de los medios existentes en la UCI como tal y la escasez de pruebas realizadas a nuestra niña, a pesar de presentar claros síntomas neurológicos que hacían evidente la necesidad de llevar un control estricto y continuo de su estado de salud.

Quitad vuestras propias conclusiones y ojalá nunca tengáis que hacer uso de esta información que os ofrecemos. Os puedo asegurar que si hubiéramos tenido nosotros todos estos datos aquel fatídico 29 de Abril, seguramente hoy no estarías leyendo esto...

El próximo Viernes habrá más declaraciones. Como siempre, os seguiremos contando. Gracias a todos por leernos.


miércoles, 25 de enero de 2012

sábado, 24 de diciembre de 2011

[Prensa] «Los doctores de nuestra hija reconocieron su culpabilidad»

Los padres de una niña fallecida en el Hospital Modelo coruñés inician una campaña en la red

Pilar Fustes, 24/12/2011
Publicada en ABC

Se llamaba Eva y tenía cuatro años. En abril de 2010 ingresó en el Hospital Modelo de La Coruña para que le practicaran una operación rutinaria. Pero las complicaciones surgidas en el postoperatorio acabaron con su vida. Ahora, sus padres, Raúl Varela y Paula Puig, han decidido encabezar la campaña «#PediatríaResponsable», con el fin de mejorar la atención sanitaria infantil. Para ello, han habilitado la página web www.porevita.blogspot.com en la que piden firmas en apoyo a una petición que desean remitir a la recién nombrada ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato.

El objetivo: subsanar las actuales deficiencias en la atención pediátrica y prevenir futuras negligencias médicas. No quieren que el caso de Eva se vuelva a repetir. Según aseguran los progenitores de la pequeña, tras la muerte de ésta, su historia médica y los informes periciales desvelaron que el centro hospitalario presentaba «importantes deficiencias» y que los pediatras que atendieron su hija cometieron, presuntamente, «graves negligencias médicas».

En la unidad de adultos
Cuentan que los primeros malestares de la niña al regresar del quirófano fueron evaluados por una enfermera a la que reclamaron «más de seis veces» hasta que Eva sufre una «fuerte convulsión». Como consecuencia, fue trasladada a la UCI del Modelo, unidad de adultos que, aseguran, no cuenta con un médico que supervise a los pacientes por la noche; hecho que los autores de la iniciativa califican como «intolerable».

Tras una nueva convulsión, la enfermera telefoneó al médico que trataba a la pequeña, Julio González Yebra-Pimentel, que decidió, según atestiguan, que su presencia «no era necesaria». Ya por la mañana, la pediatra de turno, la doctora María del Carmen García Cabanas, informa a la familia «sin ajustarse a la verdad y ocultando importantes datos». Finalmente, la menor es trasladada a otro hospital en el que comunican a los padres que Eva tiene un edema cerebral y que ya nada se puede hacer por ella. Raúl y Paula presentaron, hace un año, una querella por homicidio imprudente contra ambos médicos y no entienden como, en la actualidad, estos pediatras continúan trabajando en el hospital «en las mismas condiciones».

Además, los padres de la menor fallecida apuntan que la dirección del centro estuvo presente en una reunión en la que los propios doctores «reconocieron su culpabilidad de forma expresa y clara». Por este motivo, Raúl y Paula, promotores de esta campaña orientada a mejorar la atención sanitaria a los más pequeños, exigen al Modelo que no «obvie estos hechos» y actúe «inmediatamente».

[Prensa] Firmas contra las negligencias


La muerte de su hija por lo que califican de una negligencia médica anima los padres de Eva a desarrollar una campaña en favor de que las autoridades exijan una mejor atención pediátrica. La web 'Actuable' recoge las firmas en apoyo del manifiesto elaborado por esta familia, que se querelló contra los médicos y el hospital a los que culpa del fallecimiento de la pequeña

José Manuel Gutiérrez, 24/12/2011

Perdieron a su hija de cuatro años por lo que consideran una negligencia médica en abril de 2010 tras una operación de amígdalas y presentaron una querella en los tribunales contra los presuntos responsables, pero no se resignan a que el caso tenga únicamente una consecuencia judicial. Paula Puig y Raúl Varela, padres de Eva, han puesto en marcha ahora la campaña #PediatríaResponsable, con la que reclaman una mejor atención sanitaria para los niños, de forma que se eviten situaciones como la que vivieron. 

La iniciativa se desarrolla en la web Actuable, en la que recogen firmas de apoyo a un documento que será enviado a las autoridades autonómicas y nacionales y en el que se recogen las mejoras que ven imprescindibles para mejorar la asistencia médica a los menores con el fin de prevenir "futuras negligencias médicas", según explicó ayer Paula Puig. Entre esas exigencias se encuentran el que sea obligatoria la presencia constante de un médico en las UCI pediátricas, que los doctores hagan constar todos los datos sobre la evolución del paciente en la historia clínica y que los padres reciban información suficiente sobre el estado de sus hijos. 

El manifiesto exige un protocolo para que las enfermeras sepan cómo actuar tras una operación y cuándo deben avisar a un doctor, además de que la UCI a la que se traslade a un niño en estado grave sea realmente pediátrica. El último punto del documento reclama que los hospitales adopten medidas efectivas contra los profesionales que cometan errores. "Esperamos un éxito similar al del perfil de Facebook Por Eva y al blog que hemos creado", comentó la madre, que dijo: "La hacemos por Eva, pero al fin y al cabo, Eva somos todos". 

Lo que debería haber sido una simple intervención quirúrgica acabó en una tragedia para esta familia, ya que al salir del quirófano del Hospital Modelo la niña comenzó a sufrir molestias que fueron infravaloradas, según los padres, hasta que un espasmo hizo que esa noche fuera ingresada en la UCI, no especializada en niños. Al no haber un pediatra en el centro, se contactó con el responsable en su domicilio, desde donde ordenó que se corrigiera la bajada de sodio de la paciente. 

La familia afirma que la doctora que atendió a la niña al día siguiente le ocultó que había tenido una parada respiratoria y un edema cerebral severo, a consecuencia del cual falleció en el hospital al que fue trasladada. Los padres presentaron una querella por homicidio imprudente contra los dos médicos y acusan también al Modelo por su responsabilidad en los hechos. 

En su declaración ante el juez, los dos médicos imputados se negaron a responder a las preguntas de la acusación particular porque se sienten víctimas de un "juicio mediático". Ante las cuestiones de sus abogados y del juez, los facultativos defendieron su actuación y alegaron que el tratamiento al que la familia atribuye la muerte ya había sido establecido cuando ellos intervinieron.

[Prensa] “Cruzada” de unos padres por mejorar la atención pediátrica


D.G. - 24/12/2011
Publicada en El Ideal Gallego

Mayor información a los padres que tienen a sus hijos ingresados para que casos como el de Eva no se vuelvan a repetir. Este es el principal objetivo que se han marcado los padres de la niña de cuatro años que falleció en abril de 2010 en el hospital Modelo tras una operación rutinaria de extracción de amígdalas y vegetaciones. 
A la espera de que se retome el proceso judicial en el que están imputados dos de los médicos que atendieron a la pequeña Eva, que se enfrentan a una querella por  homicidio por imprudencia, Paula Puig y Raúl Varela han decidido promover la campaña “Pediatría responsable” para exigir mejoras en la atención sanitaria infantil. La iniciativa  incluye una recogida de firmas a través de internet –Actuable– que presentarán ante las autoridades sanitarias.
“Necesitamos un mínimo de 200 firmas y luego las mandaremos junto con una carta a la ministra de Sanidad, al Sergas, al valedor do Pobo y a todas las personas que consideremos necesario”, señaló Paula Puig, durante la presentación de la campaña.
Los padres de la menor fallecida han elaborado una serie de peticiones entre las que se encuentra  la demanda de que en cada Unidad de Cuidados Intensivos esté presente durante las 24 horas un médico que “controle la evolución de los pacientes ingresados”,así como la obligación legal que exige que los facultativos que intervengan en la atención del paciente hagan constar por escrito en la historia clínica todos los datos sobre la situación y evaluación clínica del mismo.
Paula Puig y Raúl Varela han hecho especial hincapié en el derecho de los padres o tutores legales de los menores a recibir información “verdadera, comprensible y continuada” por parte de los médicos. Una cuestión que vivieron en  primera persona, cuando nadie les informaba sobre la gravedad del estado de su hija mientras permanecía ingresada.
Precisamente, otras de las demandas de “Pediatría responsable” es el traslado de los menores de edad que presenten un grave estad de salud a una UCI pediátrica, “para que puedan recibir un tratamiento adecuado a su edad”.

Medidas preventivas 
Paula Puig y Raúl Varela también han pedido que los centros hospitalarios adopten medidas inmediatas y ejemplares cuando alguno de los profesionales que ejerzan en sus instalaciones cometan algún error grave, una cuestión que todavía no se ha hecho por el caso de Eva. 
“La directiva del Modelo nos ha dicho que ellos no son responsables porque solo cedían las instalaciones, pero lo cierto es que estos médicos siguen trabajando allí”, denunció Puig, que recordó que el hospital tiene responsabilidad civil en los hechos. 
Aunque el proceso judicial por la muerte de la niña aún está en fase de instrucción y pendiente de un nuevo informe forense, el representante legal de la familia, Cipriano Castreje, aseguró  que “vai por un camiño satisfactorio”. “Confiamos en que o xuízo oral se inicie pronto”, apuntó.
El letrado también señaló que uno de los facultativos imputados –el pediatra que estaba tratando a Eva tras la operación– pudo haber incurrido en un delito de “dolo eventual”: “O médico tiña coñecemento do que podía chegar a pasar de agravarse a situación da nena, e aínda así, negouse a acudir ao hospital pola noite e recetou a medicación por teléfono, sen consultar antes a historia clínica”.
Tanto Castreje como los padres de Eva no descartan que pueda haber más imputados por la mala praxis que provocó la muerte de la niña, que ellos atribuyen a la inadecuada medicación y a la falta de un médico de guardia en la UCI del Modelo.

[Prensa] Los padres de una niña fallecida lanzan una campaña por una mejor pediatría


José Manuel Gutiérrez - 24/12/2011
Publicada en Faro de Vigo

Perdieron a su hija de cuatro años por lo que consideran una negligencia médica en abril de 2010 tras una operación de amígdalas y presentaron una querella en los tribunales contra los presuntos responsables, pero no se resignan a que el caso tenga únicamente una consecuencia judicial. Paula Puig y Raúl Varela, padres de Eva, han puesto en marcha ahora la campaña #PediatríaResponsable, con la que reclaman una mejor atención sanitaria para los niños, de forma que se eviten situaciones como la que vivieron.

La iniciativa se desarrolla en la web Actuable, en la que recogen firmas de apoyo a un documento que será enviado a las autoridades autonómicas y nacionales y en el que se recogen las mejoras que ven imprescindibles para mejorar la asistencia médica a los menores con el fin de prevenir "futuras negligencias médicas", según explicó ayer Paula Puig. Entre esas exigencias se encuentran el que sea obligatoria la presencia constante de un médico en las UCI pediátricas, que los doctores hagan constar todos los datos sobre la evolución del paciente en la historia clínica y que los padres reciban información suficiente sobre el estado de sus hijos. 

El manifiesto exige un protocolo para que las enfermeras sepan cómo actuar tras una operación y cuándo deben avisar a un doctor, además de que la UCI a la que se traslade a un niño en estado grave sea realmente pediátrica. El último punto del documento reclama que los hospitales adopten medidas efectivas contra los profesionales que cometan errores. "Esperamos un éxito similar al del perfil de Facebook Por Eva y al blog que hemos creado", comentó la madre, que dijo: "La hacemos por Eva, pero al fin y al cabo, Eva somos todos”.

Molestias infravaloradas
Lo que debería haber sido una simple intervención quirúrgica acabó en una tragedia para esta familia, ya que al salir del quirófano del Hospital Modelo la niña comenzó a sufrir molestias que fueron infravaloradas, según los padres, hasta que un espasmo hizo que esa noche fuera ingresada en la UCI, no especializada en niños. Al no haber un pediatra en el centro, se contactó con el responsable en su domicilio, desde donde ordenó que se corrigiera la bajada de sodio de la paciente. La familia afirma que la doctora que atendió a la niña al día siguiente le ocultó que había tenido una parada respiratoria y un edema cerebral severo, a consecuencia del cual falleció en el hospital al que fue trasladada. Los padres presentaron una querella por homicidio imprudente contra los dos médicos y acusan también al Modelo por su responsabilidad en los hechos. En su declaración ante el juez, los dos médicos imputados se negaron a responder a las preguntas de la acusación particular porque se sienten víctimas de un "juicio mediático". Ante las cuestiones de sus abogados y del juez, los facultativos defendieron su actuación y alegaron que el tratamiento al que la familia atribuye la muerte ya había sido establecido cuando ellos intervinieron.

[Prensa] Campaña para mejorar la atención médica a menores



Publicada en La Voz de Galicia

Los padres de la menor fallecido en abril del 2010 como consecuencia de supuestas negligencias médicas cometidas durante el posoperatorio de una rutinaria operación realizada en un hospital coruñés, recogen firmas a través de Internet, (Actuable) dentro la campaña Pediatría responsable, para exigir que se mejore la atención médica a los menores. Dentro de un mes enviarán las firmas a la ministra de Sanidad, y a otros organismos públicos como la Consellería de Sanidade o el Valedor do Pobo, junto con una carta en la que se recogen sus reivindicaciones.






[Prensa] Campaña para evitar que se repita el caso de Eva




Mónica Nogueira - 24/12/2011
Publicada en El Correo Gallego

Eva tenía 4 años cuando murió en abril del pasado año después de que surgieran complicaciones tras ser intervenida en una sencilla y habitual operación de amígdalas en el Hospital Modelo de A Coruña. Los padres, Paula Puig y Raúl Varela, tras consultar la historia médica de Eva y solicitar informes periciales para evaluar el caso, descubrieron "que el complejo hospitalario presentaba importantes deficiencias y que los pediatras que atendieron a nuestra hija presuntamente cometieron graves negligencias médicas", insistieron ayer en rueda de prensa, acompañados por el defensor del paciente, Cipriano Castreje.

Los padres de Eva mantienen una causa abierta desde hace un año contra los médicos que trataron a la pequeña –Julio González Yebra-Pimentel y Mª del Carmen García Cabanas– y confían en que sean condenados a 4 años de cárcel y 6 de inhabilitación.

viernes, 23 de diciembre de 2011

[Radio] Los padres de la niña fallecida en el Hospital Modelo recogerán firmas en internet

Marcos Sanluis - 23/12/2011
Publicada en Cadena Ser

Los padres de la niña fallecida en el hospital Modelo en abril de 2010 acaban de poner en marcha una campaña de recogida de firmas en internet para reclamar mejoras en la asistencia sanitaria pediátrica. El juzgado de instrucción número 2 de A Coruña mantiene abierta la investigación después de la declaración de dos médicos en calidad de imputados. Eva, de tan sólo cuatro años, murió tras una operación para la extracción de amígdalas y vegetaciones. Los padres entienden que hubo negligencia por parte del equipo sanitario. Señalan que se le suministró menos medicación de la requerida y que por la noche en la UCI no había ningún médico. Raúl Varela, padre y abogado de la acusación.

El caso está pendiente de un nuevo informe forense. El abogado de la defensa ya ha anunciado que pedirá el archivo. En la campaña, la familia reclama que sea obligatorio que exista un médico las 24 horas del día en las unidades de cuidados intensivos y que todos los menores tengan que ser tratados en UCIs pediátricas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Querella admitida a trámite

Admitida a trámite Querella contra dos pediatras del Hospital Modelo (A Coruña) por presunto homicidio imprudente de una niña de 4 años.

El pasado 29 de Marzo de 2010, la niña de 4 años, Eva V. P., ingresa en el Hospital Modelo de A Coruña para ser intervenida de una sencilla operación de extracción de amígdalas y vegetaciones, la cual se lleva a cabo sin complicaciones de ningún tipo y con total normalidad.

Tras ser intervenida, cuando a última hora de la mañana suben a la habitación a la niña, ésta viene consciente e incluso habla con los padres.

Sin embargo, a medida que van pasando las horas, a lo largo de la tarde, observamos que en lugar de ir mejorando, la niña empieza a sentirse cada vez más molesta, somnolienta y apenas habla. Vomita en ocasiones, no habla con los padres, no contesta a preguntas, se le ven las pupilas muy dilatadas y cada vez más adormilada, abriendo los ojos únicamente para quejarse, pero sin hablar. El médico acude a media tarde, y considera los síntomas como normales tras una intervención de este tipo, por lo que nos comunican que no hay motivos para preocuparse.

Tras la visita del doctor, la situación en la que Eva se encuentra se agrava preocupantemente al iniciar pequeños espasmos, los cuales cada vez se intensifican más y en intervalos de tiempo cada vez menores. Nuevamente los padres piden a la enfermera que acuda a la habitación y, tras observarla, les dice que no deben preocuparnos, que la niña está cansada y en cuanto duerma un poco empezará a sentirse mejor. Desgraciadamente esto no fue así, pues a los pocos minutos la niña sufrió una grave convulsión con rigidez absoluta en su cuerpo y ojos en blanco. A gritos, los padres piden ayuda y acude la enfermera que da aviso a los médicos de urgencias quienes rápidamente se presentan en la habitación para estabilizar a la niña. Ante la gravedad de la niña, se llama al pediatra que está de guardia esa noche, el Dr. J. G. Y. que detecta una importante y llamativa bajada del nivel de sodio (hiponatremia) en sangre, lo que evidencia una grave hiponatremia.

A las cinco de la mañana del día 30, la niña vuelve a sufrir una nueva convulsión, que si bien los padres no se la comunican, a pesar de estar visitando a la niña en la UCI cada poco tiempo, sí avisan telefónicamente al Dr. P., quien, inexplicablemente, no acude a ver a la niña y se remite al tratamiento pautado a las diez de la noche.

Esto es totalmente inaceptable, pues si la pequeña lleva con un tratamiento administrado durante siete horas y se repite la convulsión, resulta evidente que el tratamiento no está surtiendo el efecto buscado y que deberían, bien hacerle más pruebas, bien modificar o aumentar algunos de los medicamentos pautados, o bien ordenar su traslado a otro hospital más especializado. Cualquier cosa, menos mantener sin alteraciones la actuación médica ordenada y que nada está haciendo para recuperar a la niña.

A las diez de la mañana del día 30, inicia su turno la Pediatra C. G. C., quien se hace cargo de la niña, sin conseguir revertir la hiponatremia severa que la niña padece desde hace más de doce horas. Será más adelante cuando la Dra. C. procede a realizar un importante y drástico cambio en el tratamiento, modificando el suero que se le está aportando y aumentando de forma considerable y evidente el aporte de sodio a la niña. En cualquier caso, resultó ser demasiado tarde, pues cuando se le realiza, en la tarde del día 30, un TAC para observar si hay daños en su cerebro, los cuales pueden producirse como consecuencia de la hiponatremia, el informe anuncia un severo edema, que finalmente ocasionará la muerte cerebral de nuestra niña. A la vista del TAC, la Dra.C. ordena el traslado de Eva al Hospital Materno Infantil, donde le realizan pruebas más exhaustivas que evidencian, definitivamente, la muerte cerebral de la niña.

El doctor encargado del tratamiento de la niña recibe una llamada telefónica de madrugada informándole una enfermera de que la niña ha vuelto a convulsionar (síntoma de extrema gravedad) y ni va a verla ni modifica el tratamiento. El abogado de la familia, Cipriano Castreje Martínez de los Servicios Jurídicos de la Asociación del Defensor del Paciente califica estos hechos como posible homicidio imprudente, que llevan aparejadas penas de prisión e inhabilitación para el ejercicio de la profesión de hasta 6 años.

Ahora el Juzgado de Instrucción número 2 de A Coruña, ha admitido a trámite la querella contra los dos pediatras.

Los padres de la menor están en disposición de atender a los medios de comunicación.

La defensa del caso está siendo tramitada por el Letrado D. Cipriano Castreje Martínez, especialista en derecho sanitario y adscrito a los Servicios Jurídicos de El Defensor del Paciente.

DEFENSOR del PACIENTE