Eva tenía 4 años recién cumplidos cuando una serie de presuntas negligencias médicas nos la arrebataron. Decimos presuntas porque existe, pendiente de resolución judicial, una querella criminal por homicidio contra dos pediatras de La Coruña, que trabajan en el Hospital Modelo y tienen también sus propias consultas: el Dr. Julio González Yebra-Pimentel y la Dra. Mª del Carmen García Cabanas.
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domingo, 29 de abril de 2018

Así empezó el principio del fin

29 de abril de 2.010 - Día 1

Por fin había llegado el día de quitar "esas bolillas" de la garganta que tanta lata nos daban. Eva estaba tranquila y, como siempre, feliz y sonriente.

Vinieron a buscarte a la habitación para bajarte a quirófano y allá te fuiste. Con tu inseparable peluche de Mickey y tu también inseparable sonrisa. La última que yo te vi. La que siempre tendré grabada en mi retina. Preciosa. Enorme. Inolvidable.

Nos dijeron que la operación había salido muy bien y enseguida te subieron a la habitación. Estabas despierta pero dolorida y adormilada. Pusimos dibujos en la tele. Hablamos un poco; más yo que ella. Le dolía la garganta. Pero por la tarde empezaron los vómitos y poco a poco estaba más adormilada. "Es normal", me dijeron. Pero Eva no mejoraba. No se recuperaba. Mi sexto sentido me decía que algo no iba bien. Empezaron los espasmos. Eran pequeños, como cuando te estás quedando dormido y despiertas bruscamente con la sensación de que te caes de la cama.¨Es normal¨, volvió a decirme la enfermera. Pero resultó ser que no. A Eva le bajaron los niveles de sodio y sufrió una hiponatremia. Tuvo una fuerte convulsión mantenida, como un ataque epiléptico, y entonces la enfermera por fin llamó a un médico. Eran las diez de la noche y ya no quedaban más que los que estaban en urgencias. Le dieron un relajante muscular para que la convulsión cediera y se le hizo un análisis de sangre completo. Al poco tiempo llegó el otorrino que la había operado y el pediatra que estaba de guardia esa noche y que se haría cargo de Eva; pues el otorrino no podía tratar la bajada de sodio porque no corresponde a su especialidad.

Cuando llegó el resultado de la analítica de sangre, los valores de sodio eran muy bajos.



El pediatra Julio González Yebra-Pimentel nos comunicó que se le iba a aportar sodio para que lo fuera recuperando poco a poco y que mañana estaría mucho mejor. Quería dejar a Eva en la misma habitación, en una planta sin atención médica. Nosotros (sus padres) pedimos su traslado al Hospital Materno Infantil porque sabemos que cuando las cosas se complican, allí se van los niños para ser tratados de forma específica. ¡Me moría si Eva volvía a convulsionar! No quería tener que volver a salir a gritos de la habitación llamando por un médico. Entonces el doctor Pimentel nos dijo que podía ingresarla en la UCI de allí (que es de adultos) para que así nos quedáramos más tranquilos. Le pautó un tratamiento para que se le administrara a Eva y se marchó a su casa, a pesar de ser el pediatra de guardia nocturna de ese día. Dejó su móvil apuntado para que le llamaran por si había alguna incidencia.

Tenemos dos informes médicos, uno de una pediatra y otro de un neurólogo, que dicen que el tratamiento pautado por Yebra-Pimentel fue MUY escaso en cantidad y a MUY largo tiempo. El médico forense, el que se nombra por el juzgado para que emita un informe médico de forma objetiva, también lo reconoció de la siguiente manera:


Es decir, el doctor Pimentel no solo le pautó a Eva un tratamiento incorrecto, sino que además agravó su estado porque el suero que le ordenó administrar está contraindicado en hiponatremias porque hace que el sodio baje más. Al tratarse de una hiponatremia GRAVE debería de haberse quedado en el hospital y haberle realizado más analíticas para comprobar que Eva iba recuperando los niveles de sodio, pero se fue a su casa. Difícil ver la gravedad desde allí. 

A las 5 de la mañana Eva vuelve a convulsionar. Pimentel había ordenado darle un relajante muscular en caso de que ello sucediera. La enfermera le llama y le avisa de este agravamiento, tras casi diez horas desde que se le empezó a dar el tratamiento que, según Pimentel, iba a hacer que Eva estuviese mejor a la mañana del día siguiente. Y ¿qué hizo este pediatra? Pues se limitó a preguntar si la convulsión había cedido con el relajante y la respuesta fue obvia, claro que cedió, para eso sirve el relajante. Pero una cosa es tratar la convulsión y otra muy distinta y más importante es tratar lo que origina que se vuelva a producir tras diez horas con tratamiento. ¿No será que la medicación no surte el efecto esperado o que te has equivocado, Pimentel? Tampoco pidió que se le hiciera una nueva analítica. No hizo nada. Supongo que algo tendrá que ver que al día siguiente tenía que entrar a trabajar en un centro de salud a las 8 de la mañana. Desde luego, si no acudió a ver a Eva al hospital, no solo no se preocupó por ella, sino que no hizo bien su trabajo. La vida de mi hija en sus manos y la dejó escapar... Qué impotencia y qué tristeza tan grande...

Hoy hace 8 años de ese 29 de abril. Hoy hace 8 años que disfruté de la última sonrisa de mi hija. Hoy opino y cuento lo que sucedió porque tengo derecho a hacerlo y vosotros a saberlo. Si os encontráis en una situación similar, sabréis que puede tratarse de una hiponatremia y que puede acabar muy mal si no se trata de forma correcta y a tiempo. Sabiendo lo que os he contado, espero que médicos y pacientes lo tengan en cuenta y que no se repita JAMÁS una negligencia similar. También, 8 años después, sigo esperando a que Pimentel me pida perdón. Pidió disculpas por no haber sabido ver la gravedad, pero no pidió perdón. 

Por Eva, porque Eva podría haber sido cualquiera de vosotros. Jamás pensé que me iba a suceder algo semejante. La vida te cambia en un segundo. No dejéis de disfrutarla.

jueves, 24 de noviembre de 2016

La Justicia también llora


     El día que Eva murió pensamos que había sido porque ella no fue capaz de reaccionar bien al tratamiento que le habían pautado para subirle los niveles de sodio en sangre. Pero tras la lectura de su historia clínica, sospechamos que su fallecimiento se podía haber evitado y por este motivo presentamos una querella criminal contra los pediatras que la atendieron, Julio González Yebra-Pimentel y María del Carmen García Cabanas. Finalmente, tras casi seis años, la juez de instrucción dictó auto de apertura de juicio oral por considerar la existencia de indicios de criminalidad contra ambos pediatras y solo contra ellos.
 
     Durante el proceso de instrucción ambos pediatras se negaron a responder a nuestras preguntas acogiéndose a su derecho a no declarar. Empezamos mal.
 
La médico forense (que es la perito del juzgado) emitió un informe en el que afirmaba que la bajada de sodio que Eva sufrió tras ser operada de amígdalas y vegetaciones de forma satisfactoria, fue de tal entidad que se considera como muy grave, pues de no ser tratada correctamente, puede provocar a quien la padece la muerte, como finalmente aconteció. Además, recalca la forense, que el tratamiento pautado por el Dr. Pimentel fue erróneo por resultar escaso en cantidades y lento en el tiempo de administración. Incluso este doctor, afirma la forense, ordenó administrar un tipo de suero a la niña que todavía agravó más su estado, pues por su composición le provocó una mayor bajada de los niveles de sodio. Al no estar correctamente tratada, Eva empeoró y sufrió una convulsión a las 5 de la madrugada; el Dr. Pimentel, a pesar de ser avisado por la enfermera, decide que es suficiente administrar un relajante a la niña para que esa convulsión ceda, pero no acude al hospital a examinar su estado, ni a investigar los motivos de que haya empeorado, ni solicita analíticas para estudiar si el tratamiento que le pautó estaba produciendo el efecto esperado. Simplemente decide quedarse en su casa. No sabemos si reaccionó así porque al día siguiente tenía que entrar a trabajar en el Centro de Salud de Órdenes a las 8 de la mañana... El caso es que no acudió a ver a la niña y a la mañana siguiente el nivel de sodio todavía había bajado más.
 
     Entonces, esa mañana, se hace cargo de Eva la pediatra García Cabanas, quien a pesar de ver en las analíticas que el sodio de la niña había bajado en lugar de subir como se esperaba y resultaba necesario, opta por mantener el tratamiento. No sabemos si por no contradecir la orden médica de su compañero o por falta de pericia. Esta doctora informó a la familia de que los valores de sodio estaban recuperándose, cuando en realidad era mentira; tampoco nos dijo que Eva tuvo una parada cardiorespiratoria a media mañana; ni que el segundo TAC que se le realiza refleja un severo edema cerebral y por ello decide, por fin, remitirla al Hospital Materno Infantil de La Coruña, a donde los padres solicitamos en varias ocasiones (desde el principio) que se la trasladara, pero nos lo habían desaconsejado hasta ese momento. Hasta que ya no se podía hacer nada por Eva. Por no dar la cara, nos enviaron al Materno, haciéndonos creer esta doctora que Eva tenía un pequeño edema y que se lo iban a tratar para que se reabsorbiese sin problemas. Sin embargo, cuando llegamos al  Materno, nos contaron la verdad: Eva estaba en coma (no sedada, como nos dijo Cabanas) y tenía un edema cerebral irreversible, con lo que se determinó su muerte cerebral.
 
     Lo único bueno que hizo García Cabanas fue modificar correctamente el tratamiento pautado por Pimentel, puesto que a partir de ese momento el sodio de Eva sube (a 122 mEq/l). Lástima que lo hiciera tan tarde, pues para cuando lo modificó, nuestra niña ya tenía un edema irreversible. Pero parece evidente que si ese tratamiento de última hora, lo hubiera pautado Pimentel o Cabanas en cuanto se hizo cargo de la niña, el sodio se habría estabilizado antes de producirse el edema a última hora de la tarde y por lo tanto Eva se habría salvado.
 
     Pues bien, este auto del juez de instrucción que ordena se inicie juicio contra estos dos médicos, fue recurrido en apelación por ambos y ¿qué ha dicho el juez de la Audiencia? Que no ha quedado acreditado en el auto del juez instructor los indicios de culpabilidad de cada investigado (imputado) y que para no generarles indefensión, se ordena archivar la causa. Lo que no nos dice su Señoría es quién va a defender los intereses de mi hija, la víctima. Nos deja sin juicio. Pretende que el juez de instrucción juzgue en su auto a los pediatras, cuando esto corresponde al juez de lo penal. No le llegan los indicios que os acabo de relatar para ordenar que siga el proceso su curso y así poder depurar responsabilidades y culpabilidades. Quizás para comprenderlo mejor tendré que acudir a un curso de esos que da su Señoría en compañía del letrado de Pimentel, el Sr. Gutiérrez Aranguren...
 
     En fin, que La Coruña es muy pequeña. La Justicia existe, el problema es que quien tiene que aplicarla no lo hace. Pero como podréis imaginar, no nos rendimos y seguimos adelante.
      Querida Eva, seguiremos luchando en tu memoria. Te lo debemos. La vida te devuelve aquello que das.
     Nos queda el Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional. Así que todavía no celebren nada señores pediatras porque la justicia llora hoy, pero quien ríe último, ríe mejor.
 
 
 
 


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Un recuerdo muy especial

Estas Navidades queremos compartir con vosotros un recuerdo muy especial de nuestra querida Eva. Es un vídeo que grabamos en la última Navidad que disfrutó con nosotros (Diciembre de 2.009). Papa Nöel le envió un mensaje y grabamos su reacción al verlo. Pura inocencia, ilusión y bondad.
 
Estaba recién levantada, con sus rizos despeinados y fijaros como le costaba respirar por culpa de sus grandes amígdalas que necesitaba operar. La calidad no es muy buena, pero es un gran tesoro que guardamos como oro en paño. Para los que queráis recordarla o conocerla un poquito mejor, aquí os dejamos este vídeo de nuestra querida Eva.
 
FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS QUE NOS SEGUÍS Y APOYÁIS.
Gracias por estar ahí y por vuestra comprensión.
 
 
 

jueves, 11 de junio de 2015

Reclamación al Hospital Modelo - Parte II

Recientemente nos hemos enterado de que el Hospital Modelo ha cambiado de gerencia. Ahora todo el grupo hospitalario (el H. Modelo, el H. Belén y demás centros de especialidades) pertenece a HM Hospitales. Vienen de Madrid y han realizado una gran inversión en mejorar sus instalaciones y servicios, pero se "olvidaron" de una importante cuestión: tienen trabajando en sus instalaciones a dos pediatras imputados por homicidio de una niña de 4 años por presunta negligencia médica.
 
Con nuestro reciente Auto judicial en la mano, en el que su señoría acusa a Julio González Yebra-Pimentel, a María del Carmen García Cabanas y también al Hospital Modelo de homicidio por imprudencia, nos decidimos a comunicar a la nueva directiva el estado actual del proceso judicial y a reclamar un total de seis cuestiones que entendemos que el hospital debe mejorar, según nuestra propia experiencia tras el fallecimiento de nuestra hija en sus instalaciones.
 
Resumiendo todo mucho: nos recibieron en una reunión personal la actual gerente del H. Modelo, la Dra. Sonia Pedredo Castro, que apenas se pronunció, y el Director General del Grupo HM, Juan Abarca Cidón. Expusimos nuestro caso y pedimos encarecidamente que, de todo cuanto solicitábamos en nuestro escrito-reclamación, lo más importante para nosotros era que tomasen la inmediata decisión de expulsar del Hospital a los dos pediatras mencionados. Existe ya un Auto del Juez acusándolos, el H. Modelo es una empresa privada que debe adoptar, y PUEDE HACERLO, aquéllas decisiones que redunden en un mejor servicio y atención a sus pacientes. Si la intención de esta nueva gerencia es la de mejorar el servicio prestado hasta ahora por el Hospital, no deberían de tener inconveniente en prescindir de estos dos presuntos homicidas. Además, LA JUSTICIA NO SÓLO LA PUEDEN APLICAR LOS JUECES. Esa excusa de que es un magistrado el que debe decidir en este asunto, es una excusa barata y cobarde. Sobre su empresa, Sr. Abarca, decide usted.
 
Ya sabemos que no hay sentencia, ni la habrá en mucho tiempo. Hay que ser realistas, llevamos cinco años esperando por ella y cuando la tengamos se puede recurrir en diferentes instancias, lo que prolongará nuestra espera por una sentencia firme, tanto, que al menos Pimentel estará jubilado. Y mientras no llega esa sentencia, estos pediatras siguen ejerciendo su trabajo y viviendo como si nada hubiese pasado...  Cualquier empresa privada no te admitiría como trabajador en su plantilla si sabe que tienes un proceso penal pendiente. ¿Contratarías a una cajera si se ha presentado contra ella una denuncia por robo? ¿Una cuidadora de niños imputada por malos tratos infantiles? ¿Un pediatra acusado por homicidio por negligencia médica?. ¡Por supuesto que no!
 
También es cierto que hay casos de negligencias médicas que resultan dudosos, ambiguos, con muchos peros. No se pueden tomar decisiones a la ligera, es cierto. Por eso les pedimos que estudiaran el caso concreto de Evita. Hay tantos indicios claros y evidentes de que las cosas se hicieron mal, que un Director General y su Gerente (ambos médicos) pueden apreciar sin dudar la mala actuación de estos dos pediatras. Igual que lo ha hecho un juez al dictar Auto de apertura de Juicio Oral. ¡Qué estamos hablando de responsabilidad penal, no sólo de responsabilidad civil!. Muy pocos casos de negligencia médica se siguen por vía penal. ¿Por qué? Porque muy pocos presentan evidencias tan claras de culpabilidad como el de Eva.
 
Durante esa reunión se habló de todo esto y el argumento del Sr. Abarca fue, principalmente, que esperaría a la sentencia del juez, que la toma de esa decisión que nosotros le pedíamos le suponía un desembolso económico demasiado elevado. ¡Vaya! Pues fíjate tú, ahora resulta que es una cuestión económica. Si existe una sentencia no tiene que pagarles indemnización, claro, pero mientras no la haya ¿qué pasa? Evidentemente le da igual si estos tipos continúan metiendo la pata y si nuestra hija falleció por la negligencia de dos empleados de su hospital. Lo importante es el dinero que les tendría que pagar de indemnización. Eso es lo que le duele. Claro Eva no era su hija, no la conocía de nada. Pero es que incluso se permitió el lujo de aconsejarnos que "pasáramos página", que dejáramos a la justicia actuar y que siguiéramos viviendo. Pues claro que seguimos viviendo, intentando transmitir felicidad a nuestros otros dos hijos y a quienes nos rodean. Pero ¿pasar página? Sr. Abarca ¡¡qué me han matado a mi hija por ineptos y por actuar con absoluta negligencia!! ¿Cómo voy a olvidarme de todo hasta que la justicia dicte sentencia? Y hasta entonces ¿aquí no ha pasado nada? SE PUDO HABER EVITADO y esa carga la llevaremos siempre en nuestro corazón. Ni siquiera una sentencia nos quitará ese dolor. Pero por lo menos que la vida de estos dos pediatras no continúe sin consecuencias para ellos. Que llevan 5 años como si nada y ¡¡NO PUEDE SER!!
 
Estamos hartos de esperar, de que quien puede hacer algo no lo haga. De encontrarnos gente como usted que pretende defender lo indefendible por corporativismos deleznables o por el vil dinero. Basta ya de que los errores sólo los paguen las víctimas.
 
También sabemos que cuando sucedieron los hechos ustedes no tenían nada que ver con el hospital que ahora dirigen. Pero eso no significa que puedan mirar hacia otro lado. Son responsables de albergar dos presuntos homicidas, de permitir que sigan trabajando en sus instalaciones a pesar de los duros y graves cargos de que son acusados e imputados. De hecho, les recuerdo que el Hospital Modelo también está acusado e imputado. El hecho de que exista un proceso judicial pendiente de resolverse, no les impide tomar sus propias decisiones. Los hechos son claros, sucedieron en el que ahora es su hospital y los presuntos responsables de la muerte de Eva los tienen trabajando todavía en su plantilla. De verdad ¿no piensan hacer nada al respecto?
 
Terminamos repitiendo lo que ya le comentamos en su momento al Sr. Abarca:
 
"Por un hijo se llega a hacer aquello que nunca imaginamos. Nuestros hijos son el mayor logro de nuestra vida, la razón de ser de nuestra existencia".